jueves, 5 de noviembre de 2009

Algo debe cambiar urgente 20/10/2009


Por Bernardo Kliksberg
En el 2008 la humanidad tuvo la segunda mayor cosecha de toda su historia. Sin embargo, según denuncia un organismo internacional, Acción contra el Hambre, ese año murieron 5 millones de niños por hambre.

En el Día Mundial de la Alimentación que termina de cumplirse a pesar de los enormes avances tecnológicos en la producción de alimentos no hay mucho que festejar. 24.000 personas mueren de hambre por día en un mundo que puede generar alimentos para una población muy superior a la actual, el 75% son niños.

El número total de personas con hambre creció en un 9% en el último año, y es ahora un record, 1020 millones, uno cada 6,5 habitantes de planeta. El 20% de todos los niños del mundo está desnutrido.

El hambre mata madres a diario. Fallecen anualmente durante el embarazo o el parto, 500.000 madres, el 99% en países en desarrollo. Una causa es la anemia que las madres con recursos evitan sin problema ingiriendo tabletas de hierro. Cuestan muy poco pero las madres pobres no tienen para comprarlas.

Mueren por año 9 millones de niños menores de 5 años. De una tercera parte a la mitad por una de las consecuencias de la desnutrición, la diarrea.

¿Y por qué esta discrepancia enorme entre la capacidad de producción de alimentos, y tantas muertes por hambre?.

El tema de la alimentación no es sólo un problema de producción. Cuanto más alimentos se produzcan mejor, pero el tema central es hoy el de acceso a los mismos. En un mundo de groseras desigualdades como las llama la ONU, que hacen que las tres personas más ricas, tienen más que el producto bruto del 20% de la población del orbe, muy amplios sectores no tienen trabajo, ni ingresos, ni protección, para poder tener alimentos.

A ello se suma la especulación activa en ese mercado, y su fuerte concentración monopólica, que inciden en la contradicción aguda de que los pequeños agricultores con frecuencia padecen ellos mismos hambre.

América Latina es un caso de laboratorio de todo lo anterior.

Produce anualmente alimentos para 1.500 millones de personas, y uno de cada 6 niños sufre de desnutrición crónica. Los niños desnutridos suman 9 millones y los en riesgo de desnutrición otros 9 millones.

Por otra parte en una región donde la crisis está elevando a pobreza, muchas familias pobres recurren a la comida rapida, porque es más económica. Según lo advierte la Organización Panamericana de la Salud, está repleta de grasas ultra saturadas.

Generan obesidad en gran escala, envenena las arterias, y quita años de vida.

Según la FAO con 30.000 millones de dólares todos podrían comer en el mundo actual. Es muchísimo menos del 10% de lo que se lleva en asistencia a las entidades financieras cuyo mal manejo incidió fuertemente en la crisis actual.

Algo muy importante debe cambiar, y cuanto antes.

(*)Director del Fondo España-PNUD/ONU "Hacia un desarrollo inclusivo en América Latina".
http://www.telam.com.ar/tematica.php?ctem=91

Con las Abuelas alentando desde la tribuna

Luego de un debate arduo y por momentos emotivo, Diputados aprobó ambas iniciativas, que ahora pasaron al Senado. El oficialismo aceptó cambios para limitar la discrecionalidad de los jueces. La oposición votó dividida.

Por Miguel Jorquera

Abuelas de Plaza de Mayo, HIJOS y miembros de otros organismos de derechos humanos siguieron desde las bandejas del recinto de la Cámara de Diputados un debate arduo, difícil, emotivo y extenso, mientras en paralelo se mantenían negociaciones para pulir diferencias. El oficialismo aceptó modificaciones a los proyectos enviados por el Gobierno y sumar adhesiones para incorporar al Código Penal nuevos procedimientos para la extracción de ADN en los casos de apropiación de niños durante la dictadura y darle carácter nacional al Banco de Datos Genéticos, que pasará a la órbita del Ministerio de Ciencia y Tecnología. La votación sobre ADN, con 154 votos a favor, 32 en contra y 14 abstenciones, dividió transversalmente a la oposición. La del Banco Genético generó mayor resistencia, pero también tuvo una media sanción holgada: 135 a favor y 47 en contra.

“Nos entregaban como si fuéramos cachorros a otras familias”, sostuvo la diputada Victoria Donda, nacida durante el cautiverio en la ESMA de su madre desaparecida. Donda afirmó que se trata de una decisión difícil con su propia experiencia: “Yo tardé ocho meses en decidirme a hacerme el análisis” y fundamentó con un agradecimiento su apoyo al proyecto que incorpora al Código Penal nuevos procedimientos para la obtención de ADN: “Gracias a las Abuelas que nos buscaron. Porque yo y 97 nietos más podemos decir nuestros nombres. Ellas llevaron adelante el trabajo del Estado”.

El propio jefe de la bancada K, Agustín Rossi, apeló a uno de los párrafos más emotivos del discurso de Donda para pedir el acompañamiento a la iniciativa. “Tratamos los temas tan asépticamente que no nos damos cuenta de la profundidad de las cosas: ‘Cómo es sufrir la contradicción de estar esperando que los padres, a los que yo quiero, se mueran –había dicho Donda– para saber quién soy y que no pase mucho tiempo para conocer a mis abuelos y que ellos cuenten cómo eran mis padres’.”

La discusión no había sido sencilla. El kirchnerista Remo Carlo-tto anunció, al inicio de la sesión, una incorporación al texto de la iniciativa: “La medida (la obtención de ADN) deberá ser dictada en un auto fundado donde se expresen, bajo pena de nulidad, los motivos que justifiquen su necesidad, razonabilidad y proporcionalidad en el caso concreto”. De esa forma, el bloque K incorporó uno de los reclamos opositores y de algunos organismos de derechos humanos, que proponían no dejar librado el procedimiento a criterio de los jueces.

Pero el cambio no alcanzó para conseguir el respaldo opositor. Fernanda Gil Lozano, de la Coalición Cívica, se opuso tenazmente: “Me niego a que en aras de los derechos humanos se violen los derechos humanos”, afirmó y citó una frase del juez de la Corte Eugenio Zaffaroni, en la que afirma que “no hay razón de Estado que justifique la violación a los derechos humanos”. De esa manera, la diputada avaló la postura de su líder, Elisa Carrió, quien había calificado al proyecto como “fascismo puro”.

“Los que sostienen dictamen de mayoría no son fascistas, ni los que nos oponemos somos Videla”, arrancó el radical Pedro Azcoiti, quien consideró que los cambios no alcanzaban para poner límites a la posibilidad de la extracción compulsiva de sangre. Aunque, conociendo las diferencias dentro de su bloque, solicitó permiso para abstenerse si las negociaciones por otras modificaciones no avanzaban. Los socialistas también pedían que se aclarara en el texto que el procedimiento “solamente se llevaría adelante en los casos por delitos de lesa humanidad” para acompañarlo.

En cambio, Horacio Alcuaz, del GEN y socio de la CC, justificó su voto a favor en “un problema de conciencia”. Emilio García Méndez, del SI, fundamentó el respaldo de su bloque. Lo mismo que hicieron los radicales K y otros bloques menores. El PJ disidente no se pronunció.

El oficialismo aceptó otra modificación para poner más límites a la discrecionalidad de los jueces y obligarlos a utilizar los métodos menos agresivos para la obtención de ADN, como tomar las muestras biológicas de pelo, saliva o piel. Su incorporación quebró varias objeciones de la oposición y su disciplina partidaria. Muchos bloques votaron divididos entre el apoyo, el rechazo y la abstención de sus propios integrantes, incluso dentro del macrismo y del peronismo disidente.

El tema del Banco Nacional de Datos Genéticos casi no requirió debate. Varios de los reclamos de la oposición y de organismos de derechos humanos fueron incorporados al texto de la iniciativa en medio de las negociaciones por el proyecto de ADN. Entre ellos, que el nuevo Banco Nacional dependiera de un organismo autárquico dentro de la órbita del Ministerio de Ciencia y Tecnología y no de la cartera de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. La propuesta era no facilitar las demoras judiciales que proponen los abogados de los represores, que en este último caso apelarían la competencia del Ministerio de Justicia sobre el banco de datos, que será auxiliar judicial en los procesos contra el terrorismo de Estado.

En este caso, el PRO mantuvo su reclamo contra el proyecto porque considera una “expropiación” que el banco siga funcionando en el Hospital Durand, de la ciudad, pero bajo la órbita de la Nación. Aunque el banco fue creado allí por ley, en 1987, antes que la ciudad obtuviera su autonomía.

Tras la media sanción, los proyectos fueron girados al Senado, que los tratará antes de fin de mes.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-134729-2009-11-05.html

miércoles, 4 de noviembre de 2009

EL SECRETARIO DUHALDE DISERTO EN MADRID SOBRE MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA

El secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde disertó en Madrid, sobre el tema, en el Encuentro Iberoamericano sobre Derechos Humanos y Ciudadanía: Memorias en Transición”, que se celebró en el Círculo de Bellas Artes de dicha ciudad, organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y la Fundación Contamíname, con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Cooperación de España. En el dicho encuentro participaron académicos, expertos, personalidades políticas y miembros de organizaciones no gubernamentales de España y América Latina.


Memoria, verdad y justicia. La experiencia argentina

Ante una muy nutrida y calificada concurrencia, al presentar al Secretario Duhalde en nombre de los organizadores, el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, el sociólogo Emilio Silva, destacó la ejemplaridad del proceso actual en la Argentina sobre memoria y justicia, al que calificó como “modélico y del que hay mucho que aprender” y calificó al disertante como “un militante histórico de los Derechos Humanos en América Latina”, resaltando el trabajo de la Secretaría de Derechos Humanos a su cargo.

A continuación se incluye la transcripción de la citada conferencia del Secretario Duhalde:


MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA:
LA EXPERIENCIA ARGENTINA


Para comenzar, quiero señalar mi agradecimiento a los organizadores de este Seminario por la deferencia de invitarme a hablar en el mismo y exponer la experiencia de mi país en la materia.
Muy lejos de mi propósito, pretender mostrar las políticas implementadas en la Argentina como receta universal, por dos razones fundamentales. En primer lugar, por estar convencido que cada proceso nacional, tiene una especificidad que nace de circunstancias propias del modo en que se dio el ejercicio de la violencia antidemocrática y negación de los derechos humanos protegidos, así como los actores sociales involucrados en el conflicto.
En segundo lugar, porque la historia de los veintiséis años transcurridos desde la recuperación de las instituciones democráticas hasta el presente en mi país, no son parte de un plan preconcebido desde un inicio por los poderes públicos, sino el fruto de tensiones, marchas y contramarchas, hijas de los intereses en pugna, cuyo desemboque, fue el resultado de la lucha inclaudicable del movimiento de Derechos Humanos, encabezado por las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo y la asunción de sus banderas por parte del Estado.
Claro está que sería necio negar que toda experiencia nacional, deja enseñanzas -en lo positivo y en lo negativo- que pueden convertirse en lecciones aprovechables en el plano internacional para otras realidades.
Dentro de la labor de la Secretaría a mi cargo, las políticas reparatorias de las consecuencias del terrorismo de Estado y la lucha contra la impunidad de los responsables de los crímenes de lesa humanidad, forman uno de los pilares de la actividad.
Entrando de lleno al fondo del tema de esta charla, resulta imposible comprender el proceso de "Memoria, Verdad y Justicia" que se lleva adelante en la Argentina, tal vez por su profundidad casi sin parangón en la realidad internacional actual, sin la previa enunciación de las características que tuvo lo que he denominado hace tres décadas como "el Estado Terrorista argentino".
La dimensión de la tragedia ocurrida en mi país, por su masividad, sólo puede compararse en la América Latina del siglo XX, con la sufrida por el pueblo guatemalteco a lo largo de más de cincuenta años, a partir del derrocamiento de Jacobo Arbenz en 1954.
A diferencia de aquél, el proceso represivo ilegal argentino, tuvo un período de implementación muchísimo más concentrado y al mismo tiempo una elaboración y planeamiento sistemático, que adquirió formas específicas y singulares dentro de los Estados de excepción en América Latina que dieron por tierra con los regímenes institucionales democráticos.
El régimen militar instaurado a partir del 24 de marzo de 1976, se basó en una elaborada teoría ligada a la Doctrina de la Seguridad Nacional. Nacido en el transcurso de una crisis política profunda y de la necesidad de ajustes constantes en el modo de acumulación del capital para el mantenimiento del injusto orden social, implicó en sí un cambio substancial de las formas: se configuró el Estado Terrorista, partiendo de supuestos que se esgrimieron como permanentes y que contradecían las bases fundamentales del Estado democrático. Se afirmaba en que el principio de sujeción a la ley, la publicidad de los actos y el control judicial de los mismos, incapacitaba definitivamente al Estado para la defensa de los intereses de la sociedad. En consecuencia, apareció como sustrato de dicha concepción la necesidad de estructuración -casi con tanta fuerza como el Estado Público- del Estado Clandestino y como instrumento de éste, el terror como método. Modelo único, a su propio juicio, capaz de defender el orden capitalista y contrarrestar con la eficacia necesaria la contestación y la insurgencia social. Por ende, debía incorporarse una actividad permanente y paralela del Estado al margen de toda legalidad formal, con el crimen masivo y el terror como método fundamental. Así, el Estado Terrorista, aparecía la culminación degenerativa del Estado Militar "eficiente".
El trágico resultado fue el de 30.000 detenidos desaparecidos asesinados, de todas las edades y condición social, la mayor parte de ellos arrojados con vida al mar tras inenarrables procesos de tortura física y mental, o fusilados y enterrados clandestinamente, y otros 10.000 detenidos prisioneros, las más de ellos, sin procesos judiciales sólo "a disposición del Poder Ejecutivo", en las cárceles de la República; más de 200.000 ciudadanos exiliados y una cifra superior de cesanteados en sus trabajos públicos y privados, profesores y estudiantes expulsados de las casas de estudio, y de hombres y mujeres que engrosaron "las listas negras" de "muertos civiles" sin acceso a empleos públicos o privados, por considerarlos vinculados a la delincuencia subversiva por su militancia política, social o su actividad intelectual, calificada disidente o incompatible con el proceso militar en curso.
El Estado terrorista, a su vez, con su política de desapariciones, con la falta de explicación y respuesta del Estado, con la búsqueda desesperada por sus familiares y allegados de cada uno de los 30.000 secuestrados, con el carácter masivo y al mismo tiempo selectivo de las víctimas, fruto de un rastreo de todos los sectores sociales identificando los elementos contestatarios, produjo un profundo impacto social, convertido en un agujero negro en la conciencia colectiva, cuyos daños persisten hoy en día.
Pero también generó un proceso civil de resistencia, que tuvo a su cabeza un surgente Movimiento de Derechos Humanos que simbolizó los factores éticos y políticos conculcados, y la voluntad de un pueblo oprimido pero no vencido.
Las Madres de la Plaza de Mayo, con gran coraje e imaginación, lideraron ese proceso en abierto desafío al régimen, ocuparon el espacio público con sus pañuelos blancos y las fotos de sus hijos desaparecidos, soportando todos los embates incluyendo el secuestro de su fundadora Azucena Villaflor y de varias de sus integrantes, que pasaron a engrosar las filas de los desaparecidos.
Hoy, aquellas Madres y Abuelas, son figuras universalmente reconocidas.

EL FIN DE LA DICTADURA MILITAR

La política de aniquilamiento dio sus frutos en lo inmediato. No sólo respecto de las organizaciones revolucionarias armadas que ya estaban notoriamente muy debilitadas al momento del golpe de Estado, sino mayoritariamente del movimiento obrero organizado, ya que más de la mitad de los detenidos desaparecidos eran delegados de fábricas y activistas sindicales. Debilitó enormemente las redes de solidaridad social, persiguiendo a sus integrantes, centró su acción criminal, además, en la persecución de profesionales de actividades que consideró reñidas o cuestionantes de lo que denominaban "el modo de vida occidental y cristiano", como los psicólogos y psicoanalistas, periodistas, abogados defensores de presos políticos, hombres y mujeres de la cultura, maestros de escuelas y docentes universitarios, sospechados de un materialismo ateo. Músicos y cantantes, no fueron ajenos a estas persecuciones: tal el caso de Mercedes Sosa, que debió marchar al exilio. Nadie estaba libre de sospechas. La condición de estudiantes era de por sí, un motivo que justificaba que fuera investigado.
Los jefes militares ensoberbecidos por éxito de este baño de sangre, que calificaron como el triunfo de la "Tercera Guerra Mundial contra el Comunismo apátrida", decidieron marchar por una gloria mayor: la recuperación de las Islas Malvinas, enclave en el Atlántico Sur, perteneciente a la Argentina y que se encuentra en poder de Gran Bretaña. El 2 de abril de 1982, desembarcaron en el Puerto Stanley a través de una torpe maniobra militar destinada al fracaso. Mientras los soldados rasos pelearon con dignidad y coraje los altos mandos militares escribieron otra página cruel de su carencia de valores morales, éticos y hasta militares. Cerca de mil soldados argentinos perdieron la vida, mientras la alta oficialidad capituló y se rindió sin siquiera perder el lustre de sus botas en el fangoso terreno isleño.
Un nuevo dolor se sumó a las heridas del pueblo argentino.
Dicha derrota puso fin a los sueños imperiales de la dictadura y signó su alejamiento del poder, sumida en disensos internos y acorralada por una sociedad civil, que no desaprovechó la coyuntura, y que tenía conciencia del aislamiento internacional de los militares que la sojuzgaban, fruto de la solidaridad de los pueblos y del resultado de las denuncias en todos los foros universales.
Pero aquel Movimiento de Derechos Humanos, fortalecido, no bajó los brazos con el fin de la dictadura terrorista. Tornó ineficaz la autoamnistía de la propia dictadura, y condicionó también el contenido de la futura democracia, cuando conspicuos miembros de la clase política preanunciaron que debía darse vuelta la página de la historia y mirar para adelante. Los organismos de Derechos Humanos, con su presencia en las calles, reafirmaron que no podía construirse una democracia duradera y profunda, sobre la ciénaga del olvido, el ocultamiento de la verdad y la injusticia.
Ello impulsó a que la recuperada democracia constitucional presidida por Raúl Alfonsín, creara, a poco de asumir, la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (CONADEP) primera constatación oficial del exterminio colectivo llevado adelante por los usurpadores militares del poder. Tras la labor de ésta y su informe titulado "Nunca más", resultaba inevitable el juzgamiento de las Juntas Militares, que se habían turnado en el poder. En un proceso histórico y sin precedentes, un tribunal judicial ordinario, que no un tribunal especial ni una corte internacional, respetuoso del principio de legalidad, condenaba a los jefes de una dictadura militar sangrienta a penas de prisión perpetua como en el caso del entonces Teniente General Videla y el Almirante Massera, sus máximos responsables.
El gobierno civil se daba por satisfecho con este enorme gesto y con su resonancia simbólica que trascendió las fronteras y que marcaba un hito en la historia argentina del siglo XX. Las víctimas sobrevivientes, los familiares de los detenidos desaparecidos y asesinados, el movimiento de derechos humanos y numerosos sectores de la sociedad civil, por el contrario, promovían la continuidad de los juicios a los genocidas. Se impulsaron y abrieron nuevos procesos y en el primero de ellos, fue condenado a 25 años de reclusión otro notorio jefe militar: el general Camps. Tras ello, se hicieron oír fuertes planteos militares reclamando la impunidad.
El poder político fue sensible a estas presiones, temeroso de que se interrumpiera el proceso democrático e impulsó el dictado de las llamadas leyes de Obediencia Debida y Punto Final, aún en tiempo del gobierno de Alfonsín, complementadas con los indultos a los Comandantes condenados, dispuestos por el presidente Menem. De este modo se cerraron ignominiosamente los procesos abiertos y se clausuró la posibilidad de juzgamiento.
A partir de allí se abrió una etapa de más de quince años de lucha múltiple contra la impunidad, llevada adelante por sectores de la sociedad civil, cada vez más amplios y reclamantes, encabezados por las Madres, las Abuelas, y los restantes organismos de derechos humanos. No quedó recurso al que no se apelara. Cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el más alto órgano jurisdiccional de la Organización de Estados Americanos, consagro el derecho al reconocimiento a conocer la verdad de lo ocurrido con las víctimas, se impulsó la apertura de investigaciones judiciales, aunque sin posibilidad de sanción penal, llamados "juicios por la verdad". Estos tomaron centenares de testimonios y acumularon todo tipo de pruebas.
Paralelamente, bajo los principios de la Justicia Universal, se iniciaron procesos en España, Italia, Francia y Alemania, para juzgar a los militares argentinos por los crímenes cometidos contra ciudadanos de aquellas naciones. Para enervarlos e impedir la extradición de los responsables, el presidente Fernando de la Rúa, dictó un decreto disponiendo el rechazo in límine, sin tratamiento judicial, de los exhortos de jueces extranjeros con peticiones de captura y de extradición de aquellos.
Debe señalarse como un aspecto ejemplar de esa lucha, que no hubo ningún atentado a la integridad física de los ex represores ni otro ejercicio de respuesta que fuera mas allá de la violencia verbal cuando eran identificados en la vía pública o el señalamiento público de sus domicilios. El liderazgo ético de Madres y Abuelas reclamando Justicia y no acciones de represalias físicas fundadas en el odio y el resentimiento, fueron asumidas como conducta general. Ni siquiera las Agrupaciones de Hijos de desaparecidos y asesinados, que para entonces habían dejado de ser niños y eran jóvenes que superaban la adolescencia, cayeron en la tentación de hacer justicia por mano propia, frente a la negación de la justicia estatal.
Es preciso subrayar que todas estas acciones desplegadas a lo largo de los años permitieron una gran victoria: que el conjunto de la sociedad, o al menos su gran mayoría, hiciera suya la condena del terrorismo de Estado y viera como una necesidad inevitable la realización de los juicios a todos los militares responsables de la comisión de delitos, como la única forma posible de cicatrizar el pasado.
Esta impunidad, comenzó a llegar a su fin, cuando asumió la presidencia de la República el Dr. Néstor Kirchner en el año 2003, y colocó como eje de las políticas públicas de su gobierno al respecto, los principios de Memoria, Verdad y Justicia. Se trataba no sólo de cumplir con las responsabilidades del Estado de reparación dispuestas por los instrumentos internacionales suscriptos por la Argentina y que tienen rango constitucional, sino de recuperar los fundamentos éticos del Estado Democrático, no escindibles de la vigencia de los Derechos Humanos.
El pase a retiro de la cúpula de las tres fuerzas armadas dispuestas por el presidente Kirchner, consolidó la supremacía del poder civil y la integración de las Fuerzas Armadas en el proceso democrático.
A su vez, se generalizó la práctica de no ascender a grados inmediatos superiores y excluir del servicio activo a los militares que en los registros de la CONADEP, hubieran sido denunciados como autores de crímenes aberrantes, aunque no hubiera condenas de los mismos.
La nulidad de las llamadas leyes del perdón por el Parlamento, y su declaración de inconstitucionalidad por parte de la Corte Suprema de Justicia, colocaron a los tres poderes del Estado en la senda de poner fin a la impunidad. La reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad, declarados imprescriptibles, fue el resultado.
Debo señalar que algunas veces, observadores extranjeros, sobre todo aquellos que consideran como un elemento constitutivo de la justicia transicional, las propuestas de reconciliación y pacificación, han planteado su extrañeza que no se contemple estas posibilidades en el proceso argentino.
Para entenderlo, debemos recordar que en la Argentina no hubo una guerra civil, no hubo dos bandos del pueblo, abierta y violentamente enfrentados y que la dictadura si bien tuvo una coparticipación civil con responsabilidad decisoria, fue minoritaria por el número de sectores comprometidos con ella, que eran los integrantes de los sectores económicos mas concentrados y poderosos y la jerarquía de la Iglesia Católica.
También debe subrayarse que a su vez, las instituciones militares, depuradas de quienes participaron de la represión ilegal, hoy son parte de la democracia argentina, y no reivindican ese pasado.
Reafirmando la acción de la dictadura, sólo quedan los ex represores, sus allegados y amigos políticos, nucleados en pequeñas asociaciones o círculos privados, con el respaldo de algunos medios de comunicación, que hacen una encubierta y solapada defensa de aquellos..
Como dato, debe consignarse que las encuestas de opinión pública al momento de la derogación parlamentaria de las leyes de Obediencia Debida y Punto final, dieron un 78 % de apoyo efectivo a esa medida.
Agreguemos que por parte de los ex represores involucrados no existen signos de arrepentimiento ni voluntad de proporcionar la información que sustrajeron al abandonar la dirección del Estado, donde constaba el listado de los millares de víctimas, la forma en que se les quitó la vida, los responsables de cada hecho y el destino de sus restos. Con ellos -por su carácter de autores de crímenes contra la Humanidad- no hay reconciliación posible, sino juzgamiento y condena.
Hoy, los principios de Memoria, Verdad y Justicia, constituyen el corpus doctrinario efectivizado en políticas plasmadas e irreversibles, puestas en marcha durante la gestión del Presidente Kirchner y continuadas con la mima firmeza por la Presidenta de la Nación en ejercio, la Dra. Cristina Fernández de Kirchner.
.Pasemos un breve repaso de estos principios.
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

LA MEMORIA

Una pieza nodal de estas políticas, ha sido y es el combate por la Memoria, que no es aséptica ni neutral.
Los actores de la consecuente actividad antidemocrática y represiva a lo largo del siglo XX, intentaron junto con el asalto a las instituciones en 1976 y hasta el presente, hacer una lectura de la historia legitimadora de su actuar. Desde esta perspectiva, toda su violencia sistemática, aparece como una mera respuesta de defensa de la Nación frente a la irracional violencia militante y social, a la que no vacilan en calificar como generada por la subversión apátrida. Como eje de esta postura aparece la defensa impúdica del terrorismo de Estado. Desde allí pretenden imponer la organización del olvido, borrando todo lo que los haga aparecer desnudos en su modelo genocida de represión y exclusión.
Ante a esta manipulación de la historia y los intentos de construcción de una falsa memoria colectiva, se opuso desde siempre la memoria de las víctimas y del movimiento de derechos humanos. Hoy es deber asumido como tal, por parte del Estado y de las instituciones democráticas, oponer a esta visión contrabandeada de los hechos, un fuerte rescate de la memoria histórica asentada en la irrefutable verdad de lo ocurrido, trayendo a la luz y convirtiendo en recuerdo permanente, aquello que los sujetos populares víctimas han levantado como bandera reivindicativa y reparatoria, a lo largo de décadas de lucha por la verdad y la justicia.
En este sentido, de la Secretaría de Estado a mi cargo, dependen el Archivo Nacional de la Memoria y el Centro Cultural de la Memoria.
No hay receta para la construcción de la memoria histórica, fuera del esfuerzo por estimularla, rescatar sus huellas, muchas veces encubiertas por el olvido, rememorando el pasado y poniendo a la luz la continuidad del acontecer histórico y sus puntos esenciales que no deben dejar de ser parte de nuestro presente en tanto pasado vivo. Claro está que esta tarea tiene un rigor en su elaboración, que no es simple espontaneísmo del recuerdo. Narración y simbolización en la resignificación del horror, no es la mera recordación de hechos del pasado. Su iluminación significante, implica mucho más: analizar desde las ciencias sociales, la sistematicidad de su práctica ilegal y su persistencia en el tiempo, desde las miradas cruzadas de los actores sociales víctimas.
De allí que la Memoria no busque cosificar la historia en forma gélida y estática, sino convertirla en un elemento dinámico y operativo con capacidad de actuar sobre la vida social, apuntalando el reconocimiento colectivo de su propia identidad y sus proyecciones futuras.
La memoria es la vida, siempre llevada por grupos vivos y por eso, en evolución permanente, abierta a la dialéctica del recuerdo y de la amnesia, es un fenómeno siempre actual, se alimenta de recuerdos indefinidos, globales o flotantes, particulares o simbólicos, ella es sensible a todos los modos de transferencia, censura o proyección. La memoria instala el recuerdo en lo sagrado, como ha señalado el académico francés Pierre Nora.
Como construcción social, como tal, es una construcción política. La memoria no es pacífica. Hay un combate por la hegemonía de la memoria. La memoria también es el reflejo de las vivencias, de los recuerdos, de los sujetos sociales en pugna, donde hay intereses representados contrapuestos, lo que impide la posibilidad de articular desde un mismo prisma una memoria completa.
La memoria también está ligada con la construcción de la sociedad que queremos, y es importante porque cuando hablamos de terrorismo de Estado estamos haciendo referencia también a la metodología impulsada por sectores políticos y económicos concentrados, que a través de las fuerzas armadas impusieron, criminal y masivamente, un modelo de sociedad ferozmente excluyente y totalmente dependiente. Y hoy si bien esa experiencia genocida, que forma parte de nuestro pasado lacerante, está siendo condenada a través de los procesos que la Justicia lleva a cabo, no ha alcanzado a esos factores político-económicos que impulsaron el golpe de Estado y que están entre nosotros. Hoy usan otros instrumentos, otros medios, pero el combate continúa.
El desafío que hoy enfrentamos en la Argentina, es construir un legado del nunca más, un discurso narrativo no cristalizado ni estático, del que puedan reapropiarse las nuevas generaciones desde la propia mirada del presente que les toque vivir, garantizándoles así el derecho a conocer su propia historia y de receptar la memoria colectiva, bajo los principios de Memoria, Verdad y Justicia y de la vigencia irrestricta de los Derechos Humanos.
El segundo aspecto esencial en los esfuerzos narrativos del pasado, con la pertinente investigación y reflexión, lo constituye el rescate de las prácticas sociales, los comportamientos colectivos y los daños en el tejido social que importó las prácticas genocidas con la articulación del terror y la manipulación social por parte de los detentadores del poder omnímodo.
Claro está que esta enunciación, no resuelve los grandes problemas teóricos que se generan en torno al debate en torno a la memoria. A la pregunta: ¿Hay una ciencia de la memoria?, la respuesta es ambivalente.
Es posible -e indispensable- la construcción de parámetros teóricos en torno a la memoria. La producción intelectual que en las últimas décadas se ha generado en el plano internacional y nacional, son prueba de ello, y de la necesidad de diferenciarse de las restantes ciencias sociales. Comenzando por la Historia. Debate central, por su diferenciación, no concluido. La Historia, a diferencia de la Memoria, es un intento de reconstrucción de aquello que ya no se corporiza y con lo que no se tiene contacto en tanto es parte del pasado. Además la historia se diferencia de la memoria por su carácter intelectual que no puede escindirse del análisis crítico. La memoria contribuye a la consolidación de un discurso narrativo desde el presente.


LA MEMORIA, COMO FORMA DE HONRAR LA VIDA

Honrar a los muertos, es un mandato histórico que todos tenemos en todo tiempo y lugar, máxime, cuando como en este caso, aquellos han perdido sus valiosas vidas fruto del accionar feroz y homicida de quienes los acallaron desde el Estado usurpado dentro de una acción masiva y sistemática contra quienes representaban los elementos más activos de la sociedad en sus prácticas políticas, sociales, intelectuales y culturales.
Cada ser humano asesinado por aquella abominable dictadura, significó en ese acto, el vano intento de sometimiento del conjunto de la sociedad a través del efecto multiplicador del terror. La búsqueda del efecto colectivo, sobre la acción individual que implicó suprimir una vida para poner fin a una conducta y a un compromiso de cada uno de aquellos seres.
En el caso argentino, entre las víctimas no cabe hacer distinción ninguna. No hay víctimas mejores ni peores. No hay víctimas más inocentes que otras. Son todos, víctimas de un terrorismo de Estado, unificados por la muerte aleve.
La búsqueda y recuperación de sus restos óseos, la lleva adelante la Justicia y los familiares y organismos de derechos humanos, a través del Equipo Argentino de Antropología Forense, Organización no gubernamental argentina, de ganado prestigio internacional, que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Cada uno de los restos que se recupera y se identifica, trae en primer lugar paz y sosiego a sus seres queridos, pero también fortalece la prueba judicial y corporiza ineluctablemente, la Memoria de lo vivido.
Es preciso subrayar que la Memoria no es el simple recuerdo del pasado y honra de los muertos. La memoria tiene un sentido colectivo de recuperación de la historia desde el presente, de enseñanza y camino hacia el futuro. Es al mismo tiempo autodefensa en nuestro quehacer diario y la posibilidad de sentar las bases de una sociedad futura sobre los pilares de una profundización democrática, de la vigencia plena de los derechos humanos y de los principios de la tolerancia, de la solidaridad y del respeto al otro. Por ello la memoria, no es abstracta, ni naturalmente dada, ni pacífica.
Hoy, además de los grandes relatos generales y colectivos, es un deber ineludible construir la memoria pública y el relato específico y particular de cada sector de la sociedad que fuera víctima concreta de aquel accionar genocida.
Con estas memorias sectoriales, no se fragmenta la memoria colectiva, se la enriquece desde las particularidades que aquella acción genocida tuvo frente a cada sector de la sociedad y ante cada hombre, ante cada mujer y ante cada niño blanco de su práctica criminal. Así las víctimas dejan de ser sólo un número en el recuento brutal de las responsabilidades de los verdugos, para recuperar su identidad corporizada en el recuerdo de todos nosotros.
El señalamiento de las Bases y Cuarteles militares donde funcionaron Centros Clandestinos de Detención y Exterminio mediante placas y pilares; la conversión de los grandes Centros Clandestinos emblemáticos en Espacios de la Memoria, como la ESMA en Buenos Aires y La Perla en Córdoba, es parte de la obra que realiza la Secretaría de Derechos Humanos a través del Archivo Nacional de la Memoria. Este es el custodio público de toda la documentación recuperada sobre la represión ilegal, sus autores y víctimas. Más de 10.000.000 de fojas constituyen su acervo documental, fuente de investigación y al mismo tiempo, prueba documental en los procesos judiciales.

EL DERECHO A LA VERDAD

Esta
idea se expresa también en la consagración del Derecho a la Verdad. Este derecho al conocimiento de la verdad sobre la comisión de crímenes aberrantes vale tanto para el ominoso capítulo del pasado como obligación para el presente y el futuro. Para eso, hay que mantener en vigilia la conciencia ética y moral, y su sanción jurídica.
Al respecto cabe recordar que en el campo del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, hace mucho tiempo comenzó a desarrollarse el llamado "derecho a la verdad", para el cual fue un hito importante el pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, recaído en un caso de desaparición forzada de personas en el cual se sostuvo que "El deber de investigar hechos de este género subsiste mientras se mantenga la incertidumbre sobre la suerte final de la persona desaparecida. Incluso en el supuesto de que circunstancias legítimas del orden jurídico interno no permitieran aplicar las sanciones correspondientes a quienes sean individualmente responsables de delitos de esta naturaleza, el derecho de los familiares de la víctima de conocer cual fue el destino de ésta, y, en su caso, donde se encuentran sus restos, representa una justa expectativa que el Estado debe satisfacer con los medios a su alcance" (Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Velásquez Rodríguez, sentencia del 29 de julio de 1988).
Tales conceptos han sido receptados también por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al señalar que el derecho a saber la verdad sobre los hechos, así como también la identidad de quienes participaron en ellos, constituye una obligación que el Estado tiene con los familiares de las víctimas y con la sociedad como consecuencia de las obligaciones y deberes asumidos como Estado Parte de la Convención Americana.
Tanto el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (a iniciativa de Argentina), como la Asamblea de la OEA han reconocido en sendas resoluciones, la importancia de respetar y garantizar el Derecho a la Verdad para contribuir a acabar con la impunidad y promover y proteger los derechos humanos, saludando con satisfacción la creación en varios Estados de mecanismos judiciales específicos, así como otros mecanismos extrajudiciales o ad-hoc, que complementan el sistema judicial para contribuir en la investigación de las violaciones de los derechos humanos y las del derecho internacional humanitario, y valorar la preparación y publicación de los informes y decisiones de esos órganos.

JUSTICIA


De manera general, se puede sostener que el derecho de acceso a la justicia, implica la posibilidad de toda persona, independientemente de su condición económica, social o de cualquier otra naturaleza, de acudir ante los tribunales para formular pretensiones o defenderse de ellas, de obtener un fallo de esos tribunales y, que la resolución pronunciada sea cumplida y ejecutada.
La Justicia como tal, fue negada a las víctimas sobrevivientes y a los familiares de los desaparecidos y asesinados por el terror estatal, al amparo de las leyes de obediencia debida, punto final y los indultos. Las causas judiciales fueron archivadas y los responsables, sobreseídos.
El camino de reconstrucción del derecho a la Justicia, implicó el reemplazo de la vergonzosa Corte Suprema de Justicia del período de Menem, mediante el juicio político de sus miembros, y su reemplazo por prestigiosos juristas independientes. El segundo paso fue la ratificación de la Convención sobre imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad. El tercer paso, ya señalado, fue declarar la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final y los Indultos.
Por su parte el Gobierno Nacional, comenzó a presentarse como parte querellante en los juicios archivados, impulsando su reapertura, con todas las garantías del debido proceso legal.
Este proceso de reapertura no ha sido fácil y el panorama es de por sí complejo. Se perdieron casi 20 años, muchos de los represores están muertos, al igual que los testigos y querellantes. La multiplicidad de causas judiciales y la imposibilidad de unificarlas por encontrarse en distintos estadios procesales, muchas veces referidas a un mismo campo de detención y exterminio, por ejemplo la ESMA o los cuarteles de Campo de Mayo, somete a los sobrevivientes de aquellos, a una interminable ronda por los tribunales donde deben una y otra vez, revivir los padecimientos sufridos.
No es lo deseado, pero sí es el camino que hoy aparece como posible para el avance de los juicios.
Sin duda en ello hay una actitud renuente de parte de los magistrados. El Poder ideológicamente más conservador del Estado es el Poder Judicial, donde la independencia e inamovilidad de los jueces, hacen que allí continúen enquistados muchos de aquellos que iniciaron la carrera judicial bajo el amparo de la dictadura.
Asimismo, no falta la tarea sucia, anónima pero de indudable origen en los propios ex militares procesados, de amenazas escritas o telefónicas a los testigos de cargo que traen aún mas desasosiego a su quehacer.
Pero han ido más allá aún, mostrando su naturaleza criminal: uno de estos testigos de 77 años de edad, Jorge Julio López, que pasara 3 años entre 1976 y 1979 en un campo clandestino de detención y clave para la condena a prisión perpetua del Comisario Miguel Etchecolatz, fue secuestrado por autores desconocidos el 18 de septiembre de 2006, ignorándose hasta la fecha que fue de él. Han resultado vanos todos los esfuerzos por hallarlo e identificar a los autores de su privación de libertad. Este gravísimo suceso no ha hecho retroceder a los cientos de testigos de cargo.
Por aquello de que es preferible una justicia tardía, a una injusticia eterna, valen la pena todos los esfuerzos y aún los riesgos. Hoy el resultado esta a la vista:
El número de causas por violación de los derechos humanos durante el terrorismo de Estado asciende a más de 1200 en todo el país.
A) Procesados: 588.
De la totalidad de las causas en trámite a nivel nacional, 588 personas se encuentran procesadas por la comisión de crímenes contra la humanidad durante el terrorismo de Estado.
De este universo se resalta
1.) Un subconjunto de 230 imputados que ya cuentan con al menos una causa transitando la etapa de juicio
2.) Un subconjunto de 120 imputados que alcanzarían en lo inmediato ese estadio procesal, dado que el Ministerio Fiscal ya ha formulado los correspondientes requerimientos de elevación a juicio.
B) Condenados: 79.
A partir de la causa 13/84 de la Cámara Federal de la Capital Federal que condenó a la pena de reclusión perpetua a Jorge Rafael Videla y Emilio Massera, a Roberto Viola a 16 años y 6 meses de prisión, a Armando Lambruschini, a 8 años de prisión,y a Orlando Agosti a 3 años y 9 meses de prisión, el número de condenados por crímenes de lesa humanidad, incluyendo en listado de los condenados por apropiación de menores y sustitución de identidad en ocasión del terrorismo de Estado, suman: 78.
A ello debe sumarse el juicio realizado ante la Audiencia Territorial de Madrid al ex capitán de corbeta Adolfo Scilingo quien fue condenado a 1084 años de prisión por delitos de lesa humanidad, secuestro y torturas, sentencia ratificada por el Tribunal Supremo español.
No he tomado en cuenta otros procesos realizados en Roma y Paris, donde las condenas no se han hecho efectivas por haber sido juzgados los responsables en ausencia.
Pero lo más importante no es esta estadística, sino que este proceso inédito donde la justicia de un país en nombre de los derechos fundamentales y los principios democráticos, juzga y condena a los responsables de todo una época signada por el horror sistemático, se lleva adelante sin que ello ponga en peligro las instituciones de la República, sino por el contrario, las fortalezcan.
Muchas gracias por la atención que me dispensaran.

El fuero que mira para otro lado

En su primer año de funcionamiento, la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de la Nación detectó más de ocho mil casos de personas que sufrieron maltratos familiares. Ocho de cada diez afectadas son mujeres. Críticas al fuero penal.

Por Mariana Carbajal

La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de la Nación recibió 6746 denuncias y detectó 8354 personas que sufrieron maltratos familiares en su primer año de funcionamiento: ocho de cada diez afectadas son mujeres; entre los varones, seis de cada diez son niños y adolescentes. Casi nueve de cada diez denunciados son hombres. La mitad de los agresores son parejas de la víctima y casi un tercio, ex parejas, según reveló ayer la ministra del máximo tribunal Elena Highton de Nolasco, al dar a conocer las estadísticas. La jueza expresó su profunda preocupación porque nueve de cada diez casos derivados al fuero penal terminan rápidamente archivados o con un sobreseimiento, sin ser investigados. “Lo que queremos es que no se minimice el problema”, dijo y adjudicó esta tendencia al desconocimiento de los magistrados sobre las características del fenómeno de la violencia machista. “Como se trata de amenazas o de gritos los archivan, pero después de muchos años puede terminar en homicidio”, advirtió Highton. Distintos estudios mundiales muestran que el 50 por ciento de las mujeres víctimas de homicidio fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas, según datos del Estudio a Fondo de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra las Mujeres.

La ministra de la Corte Suprema aprovechó la conferencia de prensa en la que anunció las últimas estadísticas para llamar la atención sobre la falta de una política integral desde el Estado para prevenir y atender el problema. “Si hubiera lugares para atenderlo nosotros no estaríamos ocupándonos de esto”, criticó (ver aparte).

Casi la mitad de las mujeres afectadas por situaciones de violencia que se acercaron a la OVD tiene estudios secundarios y alrededor de un tercio, universitarios o terciarios. “Con esta precisión se termina el mito de que es cosa de pobres e ignorantes”, subrayó la magistrada. El 40 por ciento de las personas que llegaron a la OVD pertenecen a familias de sectores pobres y el 32 por ciento, a sectores medios, indicó. Si se toma en cuenta el barrio de procedencia, la mayor cantidad de denuncias corresponden a mujeres de los barrios de Flores y Lugano, seguidas por Barracas, Palermo, Caballito, Almagro y Soldati.

De las 6850 mujeres afectadas por distintos tipos de violencia, un cuatro por ciento estaban embarazadas al momento de pedir ayuda. Un 15 por ciento son niñas o adolescentes. Los días de mayor cantidad de denuncias son los lunes y los martes, después del fin de semana.

El 83 por ciento de las denuncias que llegaron a la OVD fueron derivados al fuero civil. En ese caso, destacó Highton, la respuesta “fue altamente favorable”. Se dictaron 3425 prohibiciones de acercamiento del agresor a la víctima y 540 exclusiones del hogar, entre otras medidas.

La violencia que más se denuncia en la OVD es la psicológica: 89 por ciento de los casos y las modalidades más frecuentes tiene que ver con maltrato verbal, amenazas e insultos, según detalló Analía Monferrer, coordinadora de la OVD. Es común que se combinen distintas formas de maltrato. En segundo lugar, la violencia más habitual observada es la física (68 por ciento). Le siguen la económica (30 por ciento) y la sexual (14 por ciento). Sobre esta última, la oficial de Unicef Gimol Pinto destacó que se trata de un porcentaje muy elevado. La mayoría de esos casos se refieren a denuncias de abuso sexual infantil, apuntó. Pinto destacó otro dato relevante: por cada mujer que denunció ser víctima de malos tratos en la OVD hay otros afectados que en su mayoría son niños y niñas.

En el fuero penal, apenas tres casos terminaron con una condena, en general, por lesiones graves y leves y amenazas, indicó Monferrer. En relación con las denuncias de violencia económica, explicó que se refieren a situaciones de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar por un lado, y por otro, a casos en los que las mujeres reciben de parte de sus maridos una asignación diaria mínima de dinero. “Tuvimos algunos casos de mujeres de clase medio o alta que tienen un buen pasar y no manejan dinero”, detalló.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-134658-2009-11-04.html

Los costos del calentamiento global

Un informe del Banco Mundial reveló que esa cifra corresponde a las pérdidas en las últimas campañas agrícolas. En la preCumbre climática de Barcelona también se supo que en América latina se concentra un tercio de las catástrofes naturales.

Por Cledis Candelaresi

Desde Barcelona

Debido a la sequía que afectó las últimas campañas agrícolas, fenómeno que para los entendidos es una consecuencia del calentamiento global, Argentina tuvo una pérdida económica equivalente a 20 mil millones de dólares. Pero el dato revelado por un reciente informe del Banco Mundial es sólo un ejemplo menor del castigo que la alteración de la naturaleza está infligiendo a Latinoamérica, donde se concentra un tercio de las catástrofes naturales, que cada año se cobran no menos de 150 mil muertos. Sobre esta cuestión intentaron llamar la atención ayer especialistas de la Agencia para la Salud de Naciones Unidas en el Centro de Convenciones barcelonés, donde se prepara la próxima cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague. Allí debería cerrarse un acuerdo global para mitigar la contaminación, algo que ayudaría a disminuir esas drásticas respuestas del planeta a la agresión humana. La organización católica Cáritas añadió una invocación a las naciones ricas para que el dinero que destinen a paliar los efectos de esos dramas no sea quitado del que hoy aportan para otro problema asociado: el de la pobreza. El dramatismo de los mensajes resultaba contrastante con la plácida belleza de este cálido otoño de Barcelona, ciudad del mundo rico donde todo aquel dolor pareciera estar lejos.

Los horrores que provoca una naturaleza cambiante no son patrimonio exclusivo de Asia, que recurrentemente se sacude con tsumamis o sequías pavorosas, seguidas de hambrunas. En ese escenario tiene lugar el 34 por ciento de esos fenómenos. Pero América latina está en segundo término, con un 30 por ciento de estas alteraciones, a veces expresadas como fenómenos de menor envergadura, pero igualmente dañinos. Las inundaciones o su versión opuesta, la sequía, son las dos formas en las que la agresiva corriente del Niño se expresa cada vez con más intensidad y frecuencia. Y según coinciden los especialistas, tanto la Argentina como Chile están en un lugar sensible de mapa a esos azotes.

Los números son contundentes. Según la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados, en los últimos veinte años se duplicó la cantidad de desastres naturales y las personas que lo perdieron todo a consecuencia de ello. Y en los próximos 50 años, 250 millones de personas podrían verse obligadas a desplazamientos como consecuencia de los cambios climáticos. Hay más.

Sólo el año pasado hubo más de 300 mil muertos en el mundo por los violentos espasmos naturales, que afectan básicamente a los más pobres. Valga un dato ilustrativo: por cada una de esas muertes en un país desarrollado –donde el calentamiento global también pasa su factura, como la ola de calor intensísima que temporada atrás afectó a Europa– se producen 60 en el otro costado del mundo.

Los responsables del Programa Mundial Alimentario también reconocen en el cambio climático un “multiplicador de las amenazas de seguridad alimentaria”, fundamentalmente para el segmento más vulnerable de la población. La tierra y el agua son recursos cada vez más escasos para los pobres, que por ello requieren mayor asistencia. Y no se trata sólo de un bálsamo para Africa: de 52 millones de personas rescatadas del hambre por planes de ONU, nueve millones son latinoamericanos.

El problema tiene su dimensión económica. El mismo trabajo del Banco Mundial en el que se cuantifican las pérdidas argentinas por la sequía consigna que por cada dólar que se invierte en obras destinadas a evitar catástrofes naturales, se economizan siete dólares del costo que es necesario afrontar cuando éstas se producen. Desde este punto de vista, la inversión en infraestructura o sistemas de alerta temprana parecen ser una inversión preventiva muy redituable. Pero no siempre existe decisión política de ejecutarla, ni cuando lo que está afectado es el territorio propio.

Ayer, uno de los responsables locales de Cáritas hizo junto a los especialistas de Naciones Unidas un llamado para que los países ricos no desvíen recursos que hoy tienen asignados a la atención de la asistencia hacia el desarrollo de proyectos que se ejecuten con la intención de disminuir la emisión de carbono. Así se estaría generando el dilema de la frazada corta que, si tapa un extremo, descubre el otro.

En la jerga técnica de las negociaciones ese problema se resolvería con la “adicionalidad”. Esto significa que los países ricos deben aportar más fondos para disminuir la contaminación sin restárselos a los que ya tienen comprometidos para otros conceptos. En la Unión Europea, por ejemplo, existe la obligación de los Estados de destinar el 0,7 por ciento de su PBI a la asistencia de pobres, compromiso que no todos honraron hasta el momento y del que no deberían estar eximidos.

Un punto clave en las negociaciones de Barcelona con miras a un acuerdo que permita prorrogar o reemplazar el Protocolo de Kioto es cuánto dinero aportarán las naciones desarrolladas para ayudar al resto del planeta a adaptarse a las alteraciones del clima que ya son inevitables o para mitigar la emisión de carbono, responsable del efecto invernadero. No hay ningún acuerdo cerrado: se barajan algunas alternativas como los “entre 15 y 22 mil millones de euros” anuales que la Unión Europea estaría dispuesta a aportar en el marco de un acuerdo que se ve muy difícil.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-134655-2009-11-04.html

martes, 3 de noviembre de 2009

Un 62% de empleo en negro en el Concentrador


Operativo de la AFIP, Trabajo y Gendarmería. Hallaron además irregularidades en la facturación.

NEUQUÉN (AN).- En un operativo montado en conjunto entre la delegación regional de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el ministerio de Trabajo de la Nación y Gendarmería Nacional, se detectó ayer que el 62% de los trabajadores que se desempeñan en el Mercado Concentrador de Neuquén estaban "en negro". Además la AFIP infraccionó al 31% de los comercios allí asentados por irregularidades en la facturación.

El impactante despliegue de inspectores comenzó a las 3.30 de la mañana en el complejo comercial ubicado en la zona de la meseta.

Lo llamativo es que el mercado es un emprendimiento oficial, fue construido por el gobierno neuquino en la década del 90 y es administrado por una empresa con participación pública.

"Acudimos acompañados por Gendarmería Nacional porque la última vez que habíamos venido al Mercado no nos habían tratado para nada bien", aseguró la delegada regional del ministerio de Trabajo de la Nación, María Maldonado.

"Nos demoraron un buen tiempo en la entrada del complejo, prácticamente no nos dejaban entrar, pero una vez adentro nos encontramos con una grave situación de trabajadores precarizados", explicó la funcionaria nacional.

Destacó que en función de tales relevamientos "cuando encontramos un alto grado de trabajo ´en negro´ nos preocupamos y por eso nos contactamos con el ministro de Gobierno y Trabajo de la provincia, Jorge Tobares".

Maldonado explicó que en el operativo se controlaron "23 razones sociales, es decir empresas que trabajan con fruta y verdura, y encontramos 96 trabajadores de los cuales el 50% no estaba declarado, y otros 30 trabajadores no declarados que no supieron decir para qué empresa trabajaban y que por eso se los imputamos como empleados no declarados al Mercado Concentrador".

Infracciones

Mientras, en cifras total el 62% de los empleados controlados se encontraban "en negro", los inspectores de la AFIP también infraccionaron al 44% de los puestos por tener empleados no registrados y al 31% de los comercios por contar con infracciones al régimen de facturación".

"Nuestro objetivo no es cobrar multas, sino que las empresas regularicen a sus empleados", destacó Maldonado.

"Este operativo lo hicimos por la cantidad de denuncias que habíamos recibido a la línea del ministerio, que es el 4470902", añadió

http://www.rionegro.com.ar/diario/2009/11/03/1257217022203.php

Abuelas recuperó al nieto número 98


Su historia es la de un doble desaparecido. Su madre era una militante peronista, secuestrada durante la dictadura en octubre de 1979 y desaparecida. Hasta hace muy pocos meses, ninguno de sus familiares supo que estaba embarazada al momento de la detención. El hijo nació en cautiverio, en el Hospital Militar de Campo de Mayo, pero encaró solo su propia búsqueda por la identidad a partir de una sospecha. Las Abuelas de Plaza de Mayo hoy hablarán de esa búsqueda y lo presentarán como el nieto restituido número noventa y ocho.

Con extremo sigilo, las Abuelas preservan los secretos de la causa judicial como lo hacen ante cada expediente. Cuando terminan las pruebas de sangre o las comparaciones genéticas que permiten confirmar la identidad biológica deciden finalmente hacer público todo el relato de la historia, para que otros puedan seguir o empezar ese mismo camino.

La nueva búsqueda terminó de cerrar hace apenas unos días. El viernes pasado, los familiares biológicos del niño secuestrado obtuvieron la confirmación de las pruebas de ADN. Y recién ayer lograron conocerlo.

El niño nació en el Hospital Militar de Campo de Mayo un edificio parecido a un cuartel, con explanada en la entrada, descripto en el Nunca Más con camas como en los hospitales y cubiertos con la inscripción “Ejército Argentino”. El lugar era uno de los centros clandestinos de Campo de Mayo y funcionaba como maternidad clandestina de las parturientas secuestradas. De dos a cinco días después de haber parido, todas volvían a los centros clandestinos, pero ninguna lograba sobrevivir. “Es necesario destacar –dice la página de Abuelas– que las detenidas ilegales que dieron a luz en el hospital permanecen desaparecidas”.

Hasta el momento de la detención, sus padres tenían tres hijos. Cuando los secuestraron en octubre de 1979, ninguno de los familiares sabía que ella estaba nuevamente embarazada. Y a lo mejor ni siquiera ella lo sabía, suponen algunos allegados.

Martín empezó a buscar a su familia a los quince años, cuando empezó a sospechar sobre su identidad. El hombre que aparecía como padre supuesto era un agente de inteligencia, que ahora está muerto. Dicen que el chico se acercó a Abuelas porque existía la duda, porque en su partida de nacimiento aparentemente dice que había nacido en esa unidad militar.

Cuando empezó la búsqueda, Abuelas encontró una clave para localizar a la familia. En la mayor parte de los casos, los datos de los que buscan a sus padres o a sus familias se cruzan con las muestras del banco de sangre de Abuelas con los registros de todos los familiares de desaparecidos que empezaron a buscar a sus familiares. Pero en este caso, la base de datos no servía. Las Abuelas encontraron un camino alternativo a través del testimonio de un arrepentido del Ejército, un militar que, quebrado, habría explicado que la mujer había tenido un hijo en Campo de Mayo mientras estaba detenida.

La identidad de la nieta 97 se conoció en febrero de este año cuando Estela de Carlotto contó la historia de una joven de 32 años, hija de Beatriz Recchia y Domingo García, ex militantes de Montoneros, desaparecidos en 1977 y con un embarazo de cinco meses.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-134585-2009-11-03.html

lunes, 2 de noviembre de 2009

JUICIO A MASSERA EN ITALIA: Declarará el Secretario de DDHH de la Nación


El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, declarará el próximo 5 de noviembre ante el Tribunal Ordinario de Roma que juzga en ausencia al ex dictador Emilio Massera por delitos de lesa humanidad contra ciudadanos de nacionalidad italiana durante la última dictadura militar. Será la segunda vez que dará testimonio en este proceso judicial.
El pasado 4 de marzo el juez del Tribunal, Marco Mancinetti, aceptó un informe pericial médico que certificaba que Massera, de 83 años, estaba en "plenas facultades" para afrontar el proceso por la desaparición, tortura y asesinato entre 1976 y 1977, de los italianos Angela Aieta de Gullo -madre del diputado Juan Carlos Dante Gullo-, Giovanni Pegoraro y de su hija Susana.

DUHALDE EN MADRID

El Secretario de Derechos Humanos participó el pasado 27 de octubre del Encuentro Iberoamericano sobre Derechos Humanos y Ciudadanía Memorias en Transición en Madrid, España. El texto completo de su disertación se incluirá en el próximo número especial del boletín "Para Estar Informados".
El Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, desde Madrid España, manifestó su satisfacción por la pronta decisión del gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero de dar curso al proceso de extradición para entregar ante la Justicia argentina al ex marino Julio Alberto Poch, acusado de haber sido uno de los pilotos de los vuelos de la muerte que arrojaban al mar detenidos desaparecidos con vida.
El Juez Federal Sergio Torres, solicitó por vía diplomática su extradición por estar implicado en crímenes de lesa humanidad durante la dictadura terrorista. La embajada de la Argentina en Madrid hizo entrega del exhorto diplomático el pasado 7 de octubre.
El gobierno de España aprobó hoy en su sesión del Consejo de Ministros la tramitación de la extradición a la Argentina del ex militar reclamado por la Justicia del país.
Poch, que actualmente posee nacionalidad holandesa y trabaja para la aerolínea holandesa Transavia, fue detenido el pasado 22 de septiembre en el aeropuerto de Manises en Valencia.
Por su parte, el Secretario Duhalde mantuvo el miércoles pasado una cordial reunión con el Secretario de Estado para Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, don Juan Pablo de Laiglesia, donde pasaron revista a los temas comunes de Derechos Humanos y la situación de los mismos en América Latina. Al término de la misma, el Dr. Duhalde calificó como muy positiva la reunión, agregando: "con el Secretario de Laiglesia en estos temas hablamos un lenguaje común".

Fuente:
Hoja Informativa de la Dirección de Prensa y Comunicación
del Archivo Nacional de la Memoria

Los desafíos de la prensa digital: Internet adquiere cada vez más popularidad por sobre los medios tradicionales


Esteban Stanich (PRIMERA FUENTE)

La cantidad de personas que optan por Internet como medio elegido para informarse por sobre otros más habituales como la televisión y los diarios, crece en forma constante. Sin embargo, hay un alto número de lectores que no se informa de ninguna manera. “La gente lee cada vez menos noticias”, alertó el especialista en periodismo multimedia, Ryan Thornburg, quien estuvo en la provincia dictando un taller para comunicadores sociales. El rol activo del público ante los medios cibernéticos y las diferentes alternativas tecnológicas para obtener la información.

Cada vez es más alto el número de personas que optan por Internet como medio más usado por sobre otras alternativas más tradicionales como la televisión o los medios gráficos. La creciente popularidad de los recursos aportados por el ciberespacio en comparación con otras alternativas comunicacionales y los nuevos desafíos del periodismo multimedia fueron los ejes del taller que el profesor de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) y ex editor del sitio digital del prestigioso diario Washington Post, Ryan Thornburg, dictó el jueves y el viernes en el campus de la Universidad Santo Tomás de Aquino (Unsta).

El especialista resaltó el enorme aumento de Internet como medio elegido por las masas durante la última década y, sobre todo, en la franja etaria que oscila entre los 18 y los 24 años. “Hoy se puede afirmar que en este grupo Internet ya superó a la televisión debido a la tendencia de los jóvenes de adquirir una nueva tendencia y mantenerla en forma constante”, explicó el especialista en periodismo on line.

Frente a este escenario, Thornburg explicó que, si bien los diarios impresos siguen siendo la alternativa más elegida a la hora de informarse, en los últimos cuatro años, quienes optaron por sitios de información on line para tomar contacto con las noticias, prácticamente se duplicó.

“Estos cambios llevan al periodista a entender su actividad más como una interacción, una conversación, que como una conferencia, pero siempre valorizando la veracidad de la información”, manifestó Thornburg en su exposición ante periodistas de todo el NOA -anteriormente disertó en la Universidad de Palermo, Buenos Aires- organizada por el Foro de Periodismo Argentino (Fopea).

Sin embargo, las estadísticas muestran que, al menos en Estados Unidos, “la gente lee cada vez menos noticias”. “Hay un muy alto porcentaje de americanos que no se informan a través de ningún medio; y quienes optan por Internet para hacerlo, en promedio, no lee más de dos artículos completos por día”, ejemplificó.

Según estudios realizados, quienes acuden al ciberespacio para estar informados, recorren aproximadamente unos 14 sitios diferentes por día y no permanecen más de tres minutos frente a algún artículo elegido. “La gente más que detenerse a leer un artículo entero lo que hace es `escanear´ rápidamente el contenido de la noticia. Sólo se toman pedacitos de cada información que se lee, a diferencia de lo que sucede con los diarios impresos”, agregó el docente universitario.

Claro que estos mencionados 14 sitios promedios en los que se navega periódicamente varían en forma constante lo que plantea el desafío al medio para conseguir la “lealtad” de los lectores. “Debemos tener en cuenta que un alto porcentaje de visitantes ingresan a un sitio más por recomendaciones de artículos y por buscadores que por la elección del sitio en sí a través de su página principal”, explicó.

En este sentido, Thornburg analizó los cambios a partir del papel más activo de los consumidores de medios on line que la pasividad de quienes leen un diario papel. “A través de Internet, son los propios lectores los que eligen qué noticias quieren leer y de dónde. Buscan sólo los temas que les interesan”, expresó, a la vez que destacó la participación de esos usuarios en los medios, a través, por ejemplo, de los comentarios y críticas que se realizan sobre cada noticia.

Así, mientras los medios de comunicación más habituales abren paso a la creciente masificación de Internet, ya se vislumbran las nuevas tendencias para captar la demanda de los lectores. “Cada vez más gente lee noticias a través de los celulares. Esto es un ejemplo del desafío que implica para los medios entender qué es lo que quiere el público al cual se apunta y buscar las diferentes alternativas tecnológicas para que estos destinatarios reciban esa información”, concluyó.

http://www.argenpress.info/2009/11/los-desafios-de-la-prensa-digital.html

Comienza el juicio a Bignone


Buenos Aires (NA) > El ex dictador Reynaldo Bignone y otros siete represores comenzarán a ser juzgados hoy por delitos cometidos en jurisdicción de Campo de Mayo durante la dictadura.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número 1 de San Martín, integrado por los jueces Marta Milloc, Héctor Sagretti y Daniel Alberto Cisneros, dará inicio al proceso a las 9.30 en la Sociedad de Fomento “José Hernández” de Vicente López.
Además de Bignone, segundo comandante del Comando de Institutos Militares en 1977, se sentarán en el banquillo de acusados los generales Santiago Omar Riveros (ex comandante del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo), Fernando Exequiel Verplaetsen (ex jefe del departamento de inteligencia) y el coronel Jorge Osvaldo García (director de la escuela de infantería).
Los delitos que se les imputan son: allanamientos ilegales, privaciones de la libertad e imposición de tormentos en perjuicio de 56 víctimas entre 1976 y 1978, ocurridos en el centro clandestino de detención de Campo de Mayo.
Hay seis partes querellantes y la defensa oficial de seis de los siete imputados estará a cargo de Carlos Palermo y Juan Carlos Tripaldi, mientras que Espósito será representado por Hernán Vidal.
El debate se extenderá hasta marzo de 2010 con la declaración de unos 130 testigos.


http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2009/11/2/45265.php

Definen la "zona liberada"

NEUQUÉN (AN)- La Cámara de Apelaciones resolverá esta semana el pedido de recusación del juez Alfredo Elosu Larumbe, quien investiga el caso de la zona liberada. El principal imputado es el ex gobernador Jorge Sobisch, quien ya fue indagado y se negó a declarar.

Elosu Larumbe fue recusado por los abogados de Sobisch por presunta falta de imparcialidad.

Sin embargo en los próximos días la Cámara lo confirmaría al frente del expediente por lo que podrá continuar con la instrucción.

A la causa le falta muy poco para quedar concluida. Casi todas las pruebas fueron incorporadas, salvo algunas documentales y testimoniales que podrían concretarse antes de fin de año.

Si así ocurre, quedará en condiciones de ser elevada a juicio oral. También están imputados el ex jefe y el ex subjefe de la Policía, Carlos Zalazar y Moisés Soto.

http://www.rionegro.com.ar/diario/2009/11/02/125712651972.php

domingo, 1 de noviembre de 2009

La guerra y las palabras


¿De qué manera los escritores latinoamericanos narran la lucha armada? Autores como Iván Thays, Horacio Castellanos Moya, Daniel Alarcón y Santiago Roncagliolo, entre otros, reflexionan en sus novelas sobre su posición frente al tema.

Por: Hernán Vanoli

No es novedad que, a lo largo del siglo XX, América Latina se vio atravesada por diversos conflictos entre organizaciones políticas que se levantaron en armas y pasaron a la clandestinidad y dictaduras con Estados que devinieron terroristas. En este marco, los escritores latinoamericanos mostraron un arco de comportamientos y tomas de posición que, de una u otra manera, influyeron en sus literaturas. Hoy, al ritmo en que el panorama histórico de la región se muestra fragmentado, los escritores y las escrituras van tomando diferentes derroteros. Teniendo en cuenta que los ámbitos de valorización de las obras de la mayoría de estos autores son los mercados del libro español y en algunos casos norteamericano, el panorama que los últimos años muestran a la hora de escribir la violencia armada y el propio lugar del escritor permite vislumbrar una variedad inédita de estrategias, puntos de vista ficcionales y modos de pensar la historia que vale la pena revisar.

Detectives

Si el "giro autobiográfico" y las mal llamadas escrituras del yo son algunas de las tendencias más visibles en la narrativa contemporánea, no es raro que encontremos una primera estrategia donde el cruce entre biografía personal y la lucha armada sea el eje narrativo privilegiado. Se trata, en la mayoría de los casos, de textos donde los escritores se posicionan como investigadores, y donde las fronteras de la profesión literaria con el periodismo, lo detectivesco y la historia oficial contada por los organismos de la memoria genera una cierta incomodidad que alimentan los relatos. No es casual que este tipo de enfoques siempre parezcan dirigidos a un lector extranjero de firmes convicciones progresistas, horrorizado con (y fascinado por) el salvajismo latinoamericano. Fernando Vallejo es consciente de ese gesto y por eso puede parodiarlo, y Horacio Castellanos Moya, en Insensatez, ejerce una leve burla sobre el escritor-detective. Sin embargo, también hay casos donde la figura se trabaja con facetas interesantes.

En Un lugar llamado Oreja de Perro, el peruano Iván Thays construye un relato del viaje de un escritor devenido periodista que debe cubrir la visita del presidente a un pequeño poblado andino donde se realizará la apertura mediática de un programa de asistencia social. Sobria y contundente, cae en baches cuando el narrador cuenta su propia vida, pero tiene la virtud de trabajar sutilmente la distancia entre la representación televisiva, el discurso de la "Comisión de la Verdad" y ciertas consecuencias del terrorismo de Estado en el tejido social. Los ecos de la violencia, y sus rastros, van a percibirse a través del relato que el protagonista hace de la galería de personajes que va encontrando en su excursión, donde no faltan un asesinato ni una lúcida descripción de diferentes posiciones con respecto al terrorismo de Estado de parte de la sociedad civil. El personaje-escritor de Thays es un detective involuntario, que viaja por una cobertura periodística y termina descubriendo una trama secreta de la violencia en la que se incluye la permanencia del aparato represivo ilegal y los cuestionamientos hacia sus propios prejuicios de clase.

Algo similar ocurre en El material humano, del guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, aunque el narrador no deviene detective sino que arranca como tal, revisando los archivos policiales sobre la represión en su país. En un juego de espejos entre diario personal, material de archivo y conversaciones con funcionarios que participan de las investigaciones estatales sobre la verdad histórica, el mayor hallazgo del texto consiste en que, sirviéndose de la permanente ambivalencia entre realidad y ficción, Rey Rosa también consigue narrar las contradicciones, intrigas y luchas generadas por el hecho de que la materialidad del archivo, sea propiedad de aquellos mismos que son investigados. Aquí, la historia personal y el secuestro de la madre del narrador entran en un diálogo productivo sobre el papel del Estado ante las políticas de la memoria. Y, con una transparencia comparable a la de Thays, aunque quizás con menos autocrítica, Rey Rosa señala las aporías, incomodidades e hipocresías en las que muchos escritores latinoamericanos caen al pensar su rol con respecto a la política.

Interferencias arcaicas

¿Qué tienen en común, entonces, novelas como Angosta, del colombiano Héctor Abad Faciolince, La paz de los sepulcros, del mexicano Jorge Volpi, y Radio Ciudad Perdida, la más reciente del peruano Daniel Alarcón? Con sus particularidades, comparten la construcción de escenarios urbanos, ucrónicos o distópicos pero alejados de las reglas de la ciencia ficción, agrietados por un uso estatal indiscriminado de la violencia, y donde las nuevas formas de dominación encarnan de manera menos espectacular pero quizás más profunda. La conspiración de los poderosos está presente en todas las obras, y en todas los movimientos guerrilleros aparecen como excusas para la manipulación de los recursos y la información por parte de los sectores dominantes. De hecho, la relación entre medios masivos y poder es un eje fundamental en todas estas novelas. Mientras que en la perspectiva algo naive de Alarcón la radio permanece como último elemento vinculante frente a la destrucción de las relaciones humanas, y en Volpi la corrupción romana de los funcionarios se asienta en la enunciación pornográfica propia de la circulación de imágenes en la contemporaneidad, Faciolince elige hacer una suerte de sociología topográfica donde la fe en los libros y el exilio, parecen la única salida para los escritores ante la violencia política. En suma, las novelas comparten algo que las emparenta con la notable Las Islas, de Carlos Gamerro: una construcción de escenarios donde el futuro se escribe lleno de elementos arcaicos, con fuertes continuidades hacia un presente que se proyecta como imposible de superar, y donde la ciudad muchas veces oficia de velado personaje principal.

Pero aunque en estos casos los escritores no dejen de ser representados muchas veces a través de una serie de lugares comunes (como periodistas mercenarios, o con la fatigante figura del escritor mártir), la conexión con sus biografías personales aparece en los paratextos. Alarcón dedica su libro a Javier Antonio Alarcón Guzmán, familiar suyo fallecido en 1989. Faciolince, por su parte, dedica el libro a su propio padre asesinado por comandos paramilitares, cuya historia se cuenta entre líneas. En la contratapa a la edición de 2007 de su novela, Volpi aclara que empezó a escribir La paz de los sepulcros en un viaje a Oaxaca en febrero de 1994, apenas un mes después del levantamiento zapatista y poco antes del asesinato del candidato a presidente del PRI Luis Donaldo Colosio, ocurrido en marzo de ese mismo año en Tijuana. Justamente, la novela incluye el asesinato de un importante candidato a la presidencia y la existencia de un mediático movimiento guerrillero.

Desde los géneros

Más allá de la imbricación directa entre historia personal y novela propia de los "escritores detectives", y de las diferentes formas de emergencia de lo biográfico en las obras que construyen un modo de abordaje más ficcionalizado aunque no necesariamente representacional, existen otras modalidades utilizadas por los escritores para abordar la violencia política y su posición frente al tema. La Cuarta Espada, de Santiago Roncagliolo, y a Muertos incómodos (falta lo que falta), escrita por Paco Taibo II y el Subcomandante Marcos, que fuera publicada por entregas entre 2004 y 2005 en el periódico mexicano La Jornada, intentan narrar la violencia política y tematizan el lugar de los escritores desde géneros asentados. La Cuarta espada ingresaría dentro del género editorial de los perfiles, esto es, libros que cuentan vida y obra de personajes mediáticos o famosos. En el caso de Roncagliolo, el libro surge casi como subproducto de la investigación emprendida para Abril Rojo, pero en este caso el escritor "abandona" la literatura para narrar, en primera persona, las peripecias de su investigación sobre vida y obra de Abimael Guzmán, ex líder de Sendero Luminoso ahora en prisión. Aunque el libro fue concebido como un producto comercial, y de hecho sus paratextos juegan a favor de esta lectura, no son muchas las diferencias con las novelas mencionadas anteriormente. En todo caso, lo que se narra además de la traumática historia de un movimiento como Sendero y de una personalidad como la de Guzmán, es el tránsito desde una posición ideológica muy marcada por parte del escritor cuya experiencia personal va siendo resignificada a medida que la investigación avanza.

Inscripta en el género policial, Muertos incómodos presenta una serie de curiosidades. El Subcomandante Marcos (bautizado por Regis Débray como "el mejor escritor latinoamericano vivo") invitó a Paco Taibo II a escribir la novela, que terminó formando parte de la serie del detective Belascoarán Shayne, personaje con el cual Taibo había escrito ya más de nueve libros. De naturaleza clásica, lo más interesante del libro está ubicado en la confluencia de la publicidad para el EZLN, el compromiso político de Taibo y el hecho de que ambos autores ceden las regalías y los derechos a una ONG de Chiapas. Hecho social y periodístico además de literario, la novela sirve también para que Marcos polemice con ciertas versiones oficiales sobre el movimiento zapatista. Así, el libro desmiente la versión del difundido La Rebelión de las Cañadas. Origen y ascenso del EZLN, y su autor, Carlos Tello Díaz, es acusado de trabajar a sueldo del ejército mexicano con el objetivo de desprestigiar al movimiento.

Queda en claro, entonces, que muchos son los abordajes y las posiciones que los escritores asumen frente a la realidad histórica que los atraviesa. Muchas veces, la mayor ambivalencia no significa, necesariamente, mayor inteligencia para pensar lo político, sino que funciona como mecanismo para eludir la reflexión sobre la propia posición. Pero también es cierto que, como se dijo en una discusión de blogs, ante el terrorismo de Estado y la lucha armada antidemocrática, "lo único políticamente incorrecto es el olvido".

http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/10/31/_-02029575.htm

“En diciembre cobran cinco millones de chicos”

Las erogaciones reales, la razón de retener un veinte por ciento, el impacto que esperan sobre el PBI, los mecanismos contra el clientelismo y por qué la nueva asignación familiar se financia con la Anses.

Por Roberto Navarro

El ministro de Economía, Amado Boudou, diseñó junto con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, el Plan de Asignación Familiar, para los hijos de trabajadores en negro y desocupados. En entrevista exclusiva con Página/12, el funcionario aseguró que “en diciembre ya cobrarán el beneficio cinco millones de jóvenes menores de dieciocho años” y que “la expectativa es llegar a seis millones en poco tiempo”. Boudou defendió la decisión de financiar el plan con recursos del Fondo de Garantía de la Anses: “La seguridad social es la que está a cargo de las asignaciones familiares de los trabajadores en blanco. Además, estos fondos resultarán en un mayor consumo interno, que generará empleo y así mayores aportes que volverán a la Anses”. El ministro estimó que el plan aportará un uno por ciento al PBI del 2010. Por otra parte, señaló que no es momento para crear nuevos impuestos, “cuando aún estamos saliendo de la crisis económica internacional”. Boudou confirmó que los padres o familiares a cargo no tendrán que pedir el beneficio, sino que será la Anses la que los llame. “Esta es una de las condiciones que nos aseguran que no habrá clientelismo”, indicó.

–¿Qué conocimiento tiene el Gobierno sobre la cantidad e identidad de los potenciales beneficiarios del plan de asignación familiar?

–Estamos trabajando en eso, pero tenemos un dato aproximado de seis millones de beneficiarios, de los que tres millones y medio ya reciben algún otro plan. Es decir que están identificados. Estimamos que el primer mes lo van a cobrar cinco millones de chicos, o sea que vamos a tener identificado a más del 80 por ciento antes del inicio.

–¿El beneficiario tendrá que presentarse ante la Anses a pedir la asignación por hijos?

–No, la Anses la semana que viene va a poner en funcionamiento una página web, que es solamente para que cada uno pueda chequear su situación personal. Pero vamos a avanzar con todos los gobernadores y los intendentes para capturar la mayor cantidad de datos. Una vez que los tengamos, va a ser la Anses la que los llame.

–Hay más de un millón de chicos menores de 18 años que no tienen DNI. ¿Qué va a pasar con ellos?

–Hay 12 millones de menores de 18 años; en ese universo hay indocumentados, extranjeros hijos de extranjeros y otras particularidades. Vamos a armar un mapa de todo eso. Con respecto a los indocumentados trabajaremos en conjunto con los registros civiles para darles prioridad a estos trámites. Obviamente, primero deben sacar su documento y luego cobrar.

–¿Cuáles son los peligros de clientelismo?

–Cero. No hay peligro de clientelismo. Pasó con el plan de inclusión jubilatoria, en el que sumamos más de dos millones de nuevos beneficiarios. No tuvimos problemas en una población que era más compleja. Acá tenemos un padrón de Desarrollo Social y ahora vamos a empezar a capturar padrones de los ministerios de Educación de las provincias y los registros civiles. A partir de ahí cruzamos todos los padrones y armamos uno definitivo.

–¿Por qué se va a retener el 20 por ciento y no se paga todo junto?

–Ese 20 por ciento lo cobrarán una vez por año, presentando la documentación que demuestre que los menores de cinco años están vacunados y todos están yendo al colegio. La pobreza no tiene que ver sólo con una cuestión de ingresos: también es salud y educación. Se podría haber optado por cancelarles el beneficio a los que no cumplan esos requerimientos. Pero creemos que es mejor que generen ese ahorro y que juegue como un motivador para cumplir con la obligación de ocuparse de que los chicos estén vacunados y vayan a la escuela.

–¿Por qué los hijos de los monotributistas no van a cobrarlo?

–Los monotributistas sociales, los que trabajan en cooperativas, lo van a percibir. Los que no lo van a cobrar son los autónomos que ganen más de 4800 pesos, como tampoco lo cobran los hijos de trabajadores en blanco que ganen más de esa cifra.

–¿Cuáles son las otras excepciones?

–Los hijos de los que ganan más del salario mínimo vital y móvil, que hoy está en 1440 pesos y en enero sube a 1500. Estas son medidas protectivas del sistema, fruto de experiencias anteriores. Cuando se llevó adelante el plan para incluir a más de dos millones de personas sin aportes al sistema previsional se detectaron abusos, porque el programa estaba destinado a quienes no tenían el beneficio y lo necesitaban. Entonces esto que se está haciendo ahora con los empleados informales que ganen más del salario mínimo son medidas protectivas para que no haya abuso sobre el sistema, que seguramente es perfectible, habrá que irlo trabajando en el futuro. Pero hay que entender que el beneficio es para los que menos tienen. Supongamos que hay un profesional que gana mucho más, pero no lo declara: no sería justo que lo reciba. Es un plan que apunta a la justicia social.

–¿El personal doméstico tampoco lo va a cobrar?

–Esas trabajadoras hasta hace unos años trabajaban la mayoría en negro. Por eso se creó un régimen especial para ellas que abarata el costo de tenerlas en blanco. Esta legislación no prevé asignación familiar. Si las empleadas que están en negro lo cobraran esto desincentivaría el blanqueo de personal.

–¿No es injusto socialmente imponer un límite en la cantidad de hijos que pueden recibirlo?

–Los 180 pesos multiplicados por cinco da una cifra similar a la jubilación mínima. Una familia recibiría 900 pesos, que para el que no tiene nada es un monto importante. Las limitaciones tienen que ver con una cuestión de equidad y de mantenernos en una cifra total del programa que lo haga sustentable. Estamos hablando de un gasto total de alrededor de 10 mil millones de pesos, una cifra importantísima que se decide gastar en seguridad social, en un momento de crisis internacional.

–En realidad, el gasto va a ser significativamente menor que el anunciado, porque se dejan de gastar casi cinco mil millones de pesos en otros planes.

–Cuando hablamos de 10 mil millones de pesos nos referimos a las erogaciones. En términos netos el gasto va a ser menor, pero igual es una suba del gasto importante que tendrá un enorme impacto sobre la indigencia. Además, es una forma inteligente de avanzar en nuestro camino hacia la inclusión social, porque pensamos que el plan también apuntalará el crecimiento y así recaudaremos más.

–¿El Gobierno hizo un cálculo de cuánto repercutirá el plan en el nivel de indigencia?

–Vamos a trabajar para lograr un gran nivel de eficiencia en la gestión de la Anses para identificar a todos los potenciales beneficiarios. Estoy convencido de que vamos a lograrlo. Así, el nivel de indigencia debería ser mínimo, residual. Y también va a tener efecto sobre la pobreza. De todas maneras, como dijo la Presidenta, esto es una ayuda para los que todavía no pudimos integrar al sistema, pero no es nuestra principal estrategia para reducir la pobreza. Para eso seguiremos trabajando fuertemente en aumentar la producción, el consumo interno y así elevar y mejorar el nivel de empleo.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-134499-2009-11-01.html