martes, 17 de marzo de 2026

Laicidad y Derecho: La escuela neuquina no es territorio de avanzada religiosa

 

Por Marcos Muñoz*

¿Qué sucedería si otros actores sociales se instalaran a metros de un templo en el Alto neuquino o en el Barrio Obrero de Cipolletti para difundir falsedades sobre sus creencias? Seguramente se denunciaría como persecución. Sin embargo, en Neuquén y Río Negro asistimos hoy a una dinámica inversa: una avanzada de sectores evangélicos que, con una mezcla de soberbia e impunidad, busca avasallar el espacio público y nuestras instituciones educativas.

La pregunta es inevitable para cualquier vecino: ¿Por qué creen que su libertad de culto les otorga el derecho de imponer parlantes que se escuchan a seis cuadras de distancia o de intervenir de forma anónima en las puertas de nuestros establecimientos?

Como docentes del sistema público provincial, estamos profundamente comprometidos con la transmisión y construcción de saberes científicos y ciudadanos. Esta labor ya es lo suficientemente compleja en el marco de una competencia desleal con la información que circula en las redes sociales y atravesada por las discusiones sobre las currículas y una carga administrativa que nos quita el aliento, como para sumar la presión de discursos que pretenden desmantelar derechos conquistados.

Es necesario cuestionar la logística de estas acciones: ¿Cómo se financian las biblias y folletos que reparten? ¿Por qué quienes los entregan en las puertas de escuelas primarias, CPEM o EPET, ESRN o CET se niegan a identificarse?

Nuestras escuelas son laicas. Esto no es solo un decir: es un principio constitucional. La laicidad garantiza la separación entre la educación pública y las instituciones religiosas para asegurar un ambiente plural, donde no se privilegie ningún culto y se respete la libertad de conciencia de cada estudiante, tal como lo dictan las normativas del Consejo Provincial de Educación (CPE).

"Nuestras escuelas son laicas. Esto no es solo un decir: es un principio constitucional que en Neuquén se traduce en la Ley Orgánica de Educación N° 2945. Su Artículo 3 ratifica la laicidad, mientras que el Artículo 33 (incisos 9 y 10) nos impone a los docentes el deber ético y legal de proteger a los estudiantes de cualquier presión ideológica o religiosa."

La postura de estos sectores parece ignorar que los derechos consagrados en nuestras constituciones son el resultado de grandes debates y luchas populares frente a injusticias históricas. Son los derechos que permitieron que las mujeres y las infancias hoy no vivan bajo las mismas opresiones y negaciones del siglo pasado.

Cuando una organización que claramente persigue objetivos políticos busca avasallar lo escrito en la Carta Magna y elige las puertas de una escuela rionegrina o neuquina para su despliegue, está cometiendo un claro acto de provocación. Ante la prepotencia que pretende ignorar la ley y el respeto al carácter público de la educación, la respuesta debe ser una sola: la defensa irrestricta de la laicidad como garantía de libertad para todos y todas.

Por ello, considero primordial que exista una regulación al respecto, para impedir que este tipo de situaciones se repita: una política pública que resguarde el derecho de estudiantes, docentes y familias es urgente para garantizar una educación laica.

* Docente Nivel Medio. Provincia de Neuquén.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En la fotografía aparece un libro de lo mormones, que nada tiene que ver con los evangélicos.