martes, 29 de septiembre de 2009

La dictadura cerró medios, pero se rebelan aliados


Los golpistas profundizaron el carácter represivo del régimen: allanaron y clausuraron los únicos dos medios de comunicación afines al presidente Manuel Zelaya, Radio Globo y Canal 36 de Televisión. También impidieron las manifestaciones.

Sin libertad de expresión ni de reunión, en Honduras se acaban los medios de comunicación afines al presidente Manuel Zelaya y las marchas opositoras de la resistencia popular. El régimen de facto conducido por Roberto Micheletti suspendió el domingo las garantías constitucionales fundamentales por 45 días e impuso el estado de sitio por ese mismo lapso. Ayer lo puso en marcha: en horas de la madrugada local, grupos de policías y militares allanaron y clausuraron los únicos dos medios de comunicación afines a Zelaya, Radio Globo y Canal 36 de Televisión. La explicación fue tan simple como autoritaria: “La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) queda autorizada para suspender cualquier radioemisora, canal de televisión o sistema de cable que no ajuste su programación a las presentes disposiciones”, señaló el comunicado oficial. Por la noche, Micheletti dejó entrever que podría revisar el decreto con el que instauró el estado de sitio.
La condena de Zelaya fue inmediata. “Han silenciado las únicas voces que tenía el pueblo hondureño, están matando nuestro espíritu de forma cruel e inhumana”, denunció el derrocado mandatario. “Han desmantelado la radio, han terminado de desmantelar la constitución de la República”, se lamentó a su turno Andrés Pavón, presidente de la Comisión hondureña para la Defensa de los Derechos Humanos. “Esta es una agresión total, ésta es una dictadura militar”, denunció el dirigente. Según relató Alejandro Villator, director de Radio Globo, los efectivos militares ingresaron en la radio a las 5.20 hora local y, sin presentar notificación legal alguna, militarizaron las instalaciones, acordonaron las inmediaciones y procedieron a decomisar todos los equipos y antenas de frecuencias. “Las cinco personas que se encontraban en el edificio de la radio en el momento del cierre tuvieron que salir huyendo por unas escaleras”, precisó Villator. “La radio está hecha un desastre. Destrozaron todo”, agregó el director. En cuanto a la señal del Canal 36, lo único que se ve en las pantallas desde ayer a la mañana es una señal de barras.
La medida acabó con las únicas fuentes de información críticas del gobierno que existían en el país centroamericano. Desde el golpe de Estado del 28 de junio pasado, Radio Globo y Canal 36 eran los únicos medios en defender la restitución de Zelaya en su cargo, habían apoyado la consulta popular que propugnaba el presidente para convocar a una Asamblea Constituyente y transmitían en directo las manifestaciones de la resistencia así como las declaraciones de Zelaya.
El cierre de los medios opositores no fue la única consecuencia que tuvo ayer el cercenamiento de las garantías constitucionales. La dictadura le apuntó a las manifestaciones callejeras. Como cada mañana desde hace desde hace 90 días, el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado había convocado a una manifestación que debía partir en horas de la mañana desde la Universidad Pedagógica, punto de reunión habitual al este de Tegucigalpa. Pero a partir de ayer, marchar quedó prohibido: cuando los hondureños comenzaron a llegar al punto de encuentro, un operativo de 200 policías, respaldados con dos camiones hidrantes y un helicóptero, los estaba esperando. El cordón fue absoluto y la marcha no pudo arrancar.
Pero las repercusiones locales e internacionales fueron tales que, por primera vez, se oyó una voz crítica al interior de las propias filas golpistas. Ayer, José Alfredo Saavedra, presidente del Congreso, le pidió a Micheletti que revea la medida. “Hicimos una solicitud respetuosa en el sentido de analizar la posibilidad de dejar sin valor el decreto ejecutivo”, señaló el congresista de facto. “Voy a consultar con la Corte Suprema de Justicia e incluso con los candidatos presidenciales para así tomar la decisión más conveniente a los intereses de nuestra patria, que sería derogar ese decreto en el momento más oportuno”, concedió el dictador.

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