jueves, 2 de julio de 2009

La seducción sin rostro de los más jóvenes

Un grupo de adolescentes habló con lanacion.com sobre las formas más comunes de entablar vínculos en esta era; entre otras cuestiones, se refirieron a la desinhibición que producen el alcohol y las nuevas tecnologías.
Por Verónica Dema y Virginia Lauricella De la redacción de lanacion.com vdema@lanacion.com.ar; vlauricella@lanacion.com.ar
"Con todo, las aguas socavan las duras peñas. Persiste, y vencerás con el tiempo a la misma Penélope. Troya resistió muchos años, pero al fin cayó vencida"
Ovidio consolaba así en El Arte de amar a los romanos que penaban por amor. ¿Tiempo? ¿resistencia? ¿vencer? Estas palabras hoy se usan más para hablar de logros deportivos que de seducción, ámbito que dejó de ser considerado un arte. O, al menos, uno que se cultive cara a cara.
Decir que las nuevas tecnologías cambiaron los modos de relacionarse ya es una obviedad. Lo que sí es llamativo es el lugar central que adquirieron entre los más jóvenes al momento de seducir. Hiper conectados pero nunca encontrados. El chat, los mensajes de texto, Facebook y otros dispositivos se presentan como distraídas celestinas que, por lo general, nunca terminan de tejer sus planes en el mundo real.
"Te agregan al Messenger pero casi nunca deriva en una salida", dice Angie, menuda, pura frente debajo de un trabajado jopo, en la puerta de un boliche de Villa del Parque.
lanacion.com reunió a un grupo de adolescentes para que debatieran sobre las nuevas formas de conquista, las máscaras que les ofrecen el messenger y los mensajes de texto, el alcohol como puente para acercarse a alguien, la ambigüedad sexual y el cambio de actitud en las mujeres, que esperan pero también se atreven a dar el primer paso.
Florencia Saintout, doctora en Ciencias Sociales y autora del libro Jóvenes: el futuro llegó hace rato , explica a lanacion.com que la incidencia de la tecnología varía de acuerdo a la clase social. "Hay condicionamientos estructurales. Hoy casi todo el mundo accede a celulares e Internet pero una chica de clase subalterna todavía elige la maternidad como forma de movilidad dentro de su contexto, mientras que a otra de clase media se le abre un abanico enorme de posibilidades, por ejemplo experimentar una relación con alguien de su mismo sexo". Sexo sin culpa
La especialista también observa que los adolescentes hoy viven sin culpa la ambigüedad sexual. Según considera, coexiste junto a los modelos tradicionales un "diseño múltiple" de relaciones que no se define de una vez para siempre. "Una chica puede ir a la clase con una remera que dice ´100 % tortilla´ y al año siguiente ser heterosexual", dice.
Santiago Kaiyer, 19 años, rodeado de cinco conocidos suyos de entre 18 y 20, aclara: "La mujer está más abierta a estar con otras mujeres, entre los hombres es distinto. Abrazás a un amigo y está el típico chiste "¡ah, sos gay!". Los demás ríen por su comentario.
Luego, Saintout se detiene en el vínculo heterosexual y observa que allí también las reglas son más laxas. Los chicos que charlaron con lanacion.com cuentan que, si bien los intimida un poco, no ven mal que una mujer los "encare". La socióloga agrega: "Ahora los hombres se dejan elegir, se dan un lugar para la emoción, la indecisión. En muchos casos, el abuso del alcohol tiene que ver con la persistencia del viejo modelo de hombre".
Lo que casi no cambia es la escena típica en la que, bien entrada la madrugada, el muchacho, que para esa altura cuenta con varias copas encima, se inventa, como puede, aferrado a esos minutos de gracia que son los últimos temas, una oportunidad para irse acompañado. En esas circunstancias, algunos pueden recurrir al Viagra. Según un informe de la Escuela de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Maimónides, tres de cada diez de esas pastillas son consumidas por jóvenes.
El doctor Javier Valverde, directivo del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, entidad que coordinó el estudio, expresa su preocupación ante el hecho. "Al final de la noche, como consumieron alcohol, los chicos necesitan un estimulante", dice, y se explaya sobre las consecuencias nocivas que este hábito puede tener para la salud. Además, confió que algunos kioscos de la ciudad de Buenos Aires venden "kits" compuestos por un comprimido de Viagra, una lata de energizante y preservativos.
Los jóvenes entrevistados conocen de qué habla el experto. Pero ninguno admitió haberlo probado.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1145439&pid=6794265&toi=6481

Saludos cordiales,
Marcos Muñoz
Lic. en Comunicación Social
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