jueves, 4 de junio de 2009

Bailar por un sueño no es juego de niños

La denuncia del Casacidn ante el Comfer sostiene que en “Bailando por un sueño Kids” se manipula a los niños, “que son expuestos como objetos de consumo” y que “promueve la erotización” de los participantes. Dictamen de la Secretaría de Niñez.


El Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (Casacidn) denunció hoy ante el Comfer al segmento “Bailando por un sueño Kids” del programa Showmatch por “graves violaciones a los derechos de niños y niñas”. La denuncia plantea que en la competencia de baile que tiene lugar cada jueves en la emisión del programa conducido por Marcelo Tinelli se da una “manipulación de los niños, que son expuestos como objetos de consumo y diversión de los adultos por un programa que los trata como adultos y les pide que actúen como tales; que promueve una inconveniente erotización de ellos”. Para el organismo presidido por Estela de Carlotto, el hecho violatorio de los derechos de los niños y niñas se encuentra con más claridad en “la construcción de la imagen de infancia” que promueve ese segmento. “Esa no es la infancia que promueven la Convención Internacional de los Derechos del Niño ni la legislación nacional”, concluyó la directora ejecutiva de Casacidn, Nora Schulman.
“Se utiliza a los chicos y chicas como si fueran adultos y se los somete a situaciones donde son erotizados cuando protagonizan un espectáculo que tiene como fin entretener a los adultos”, apuntó Schulman en diálogo con Página/12. Esa “utilización de los niños como objetos” es el pilar principal de la denuncia que Casacidn presentó hoy de manera formal, pero que ya había enviado al Comfer a través de la página web que el organismo tiene para la radicación de estos reclamos. No obstante, no fue ni el único ni el primer organismo al que las características del segmento ni las condiciones que se dan en él llamaron la atención. La Secretaría nacional de Niñez, Adolescencia y Familia había solicitado días atrás la intervención al organismo regente y controlador de los contenidos audiovisuales del país.
“Bailando por un sueño Kids” es un certamen en el que, en parejas, los participantes compiten por quién logra la mejor performance en el baile de diferentes estilos, calificados por un jurado de “aparentes expertos en el tema”. Gala a gala, las parejas que obtienen menor puntaje son sometidas al “voto telefónico del público” y el menos votado es descalificado. “Bailando... Kids” es presentada como la versión en miniatura del “Bailando por un sueño” de otros años, protagonizado por actores, actrices, vedettes y modelos y conocido públicamente por el contenido erótico de las coreografías y los vestuarios, además de las situaciones de tensión al momento de las puntuaciones de las parejas. Y la realidad es que lo es, a pesar de que, en esta ocasión, son niños y niñas de 8 a 12 años los que bailan.
En ese sentido, Schulman opinó que “no hay ningún cuidado de los chicos, que exponen su cuerpo y su persona ante la situación violenta que significa la competencia”. Los chicos “bailan en el mismo lugar donde sucedió la competencia para adultos; son juzgados por el mismo tribunal de aquélla, que no posee ninguna especialización en el tratamiento de niños y niñas ni de sus derechos”, agregó. Eso no es todo, ya que además “están expuestos a un lenguaje plagado de palabras y construcciones propias de adultos. A una nena de ocho años le preguntaron si sabía ‘perrear’ –concepto utilizado en relación con el estilo de baile reggaeton con el que se identifica un movimiento “parecido al que hacen los perros cuando tienen sexo”–. Eso no es propio de los chicos”. Y sumó un punto más: la exposición a altos niveles de competencia y el impacto en los chicos. “Son situaciones violentas”, confirmó.
El dictamen que emitirá en las próximas horas la Secretaría coincide con lo planteado por Casacidn en su denuncia, a lo que suman algunas otras problemáticas, como la del trabajo infantil. “Los padres de cada uno de los participantes firmaron un contrato con la empresa a través del que perciben determinada cantidad de dinero por la participación de sus hijos. Esa participación fue autorizada por el gobierno porteño bajo la categoría de ‘trabajo infantil artístico’, cosa que para nosotros no es así”, apuntó. ¿Por qué? “Pues porque no cumple con varios puntos tipificados en esa categoría, como la específica realización de una habilidad propia del chico, durante muy pocas horas por semana y cuya puesta en práctica garantice la concurrencia a la escuela, además de no perjudicarlo ni física ni psíquicamente”, concluyó.
Informe: Ailín Bullentini.
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-126087-2009-06-04.html


Saludos cordiales,
Marcos Muñoz
Lic. en Comunicación Social
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