viernes, 19 de marzo de 2010

Ejercicio de memoria


Especialistas de diversos países debatieron sobre los juicios a los represores, las maneras de referirse a lo ocurrido en la dictadura y la importancia de conservar y otorgar significado a lugares como la ESMA.

“Estos lugares son para el futuro de la memoria colectiva y sirven para prevenirnos de que no pase de nuevo”, relató ayer Yariv Lapid en el cierre del seminario “Argentina: El papel de los juicios”. Es el director pedagógico del Memorial del ex campo de concentración Mauthausen en Austria y participó como invitado especial en el panel sobre “El rol de los sitios de memoria en la construcción de representaciones colectivas”. Esa mesa redonda puso el broche final al encuentro que organizó la Universidad de Tres de Febrero para reflexionar sobre las consecuencias del uso de distintas calificaciones –como genocidio, crímenes contra la humanidad o Estado terrorista– en los modos de construir representaciones del pasado en la Argentina. Durante el cónclave también se analizó el papel que en ese aspecto juegan los juicios a los represores.

El seminario arrancó el miércoles. Al cabo de dos jornadas en el Centro Cultural Borges reunió a especialistas de diversos países, que aportaron una visión interdisciplinaria al debate objeto de la convocatoria.

En el último panel la discusión se centró en torno de la importancia de conservar y otorgar significado a los sitios donde funcionaron campos de concentración. Sobre el rol que estos lugares cumplen y su relación actual con la sociedad, expuso Lapid, junto al profesor Alejandro Kaufman y la coordinadora del Archivo Nacional de la Memoria, Judith Said.

Lapid relató al cabo de su exposición los resultados de su investigación acerca del ex campo de concentración Mauthausen, hoy convertido en un sitio de memoria en Austria y del cual es director pedagógico. Remarcó que lugares como esos “son para el futuro de la memoria colectiva” y también sirven “para prevenirnos de que no pase de nuevo”. Lapid destacó, además, que “no debe destruirse la complejidad” de esos sitios y reconoció que aún no han tenido éxito en la transmisión pedagógica a otras generaciones. Al respecto, explicó que las sociedades “buscan evadirse” y muchas veces con las visitas a los lugares que alguna vez fueron escenario del horror se exalta “el voyeurismo” más que una toma de conciencia colectiva.

Por su parte, Judith Said recalcó el trabajo que viene sosteniendo el Archivo Nacional de la Memoria en pos de lograr “señalizar” los lugares que constituyeron centros clandestinos de detención durante la dictadura militar y convertirlos en espacios de memoria como la ESMA o con fines sociales en el resto del país. “Tienen que ser un lugar de enseñanza”, subrayó.

Durante la jornada de ayer también se habló de la utilización de diversas calificaciones jurídicas y sus consecuencias durante los juicios que se llevan adelante en el país por crímenes de lesa humanidad. De las mesas de debate participaron Carlos Slepoy, abogado querellante de las causas en Madrid por crímenes cometidos por la dictadura argentina, y el juez federal Daniel Rafecas. También hubo presencia de docentes, ex detenidos-desaparecidos, investigadores y representantes de organizaciones de derechos humanos.

La palabra “genocidio” atravesó todos los discursos como un término inequívoco que describe los crímenes perpetrados en nuestro país. Aun así concluyeron que durante los juicios quedó en evidencia que no todos los tribunales comparten la misma forma de denominar los hechos que están juzgando.

La sociedad argentina atravesó instancias –históricas y simbólicas– como la equiparación de responsabilidades entre víctimas y victimarios, la impunidad, el intento de negación y olvido de los crímenes, hasta estar hoy frente a los juicios contra quienes violaron sistemáticamente los derechos humanos. En ese marco, las primeras reflexiones de la conferencia giraron en torno de los procesos de memoria y la representación, a través de Gianni Tognoni (secretario del Tribunal Permanente de los Pueblos con sede en Milán), junto a Daniel Feierstein (Centro de Estudios sobre Genocidio de la Untref) y Alexander Hinton (Centro de Estudios sobre Genocidio, Rutgers University), entre otros.

Informe: Gabriel Morini.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-142329-2010-03-19.html

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