miércoles, 31 de marzo de 2010

Sindicato de Prensa Neuquén: SOBRE LAS LISTAS DE COLABORADORES DE LA DICTADURA

Ante la publicación parcial de los nombres de quienes durante la dictadura genocida iniciada en 1976 fueron pagados por el Estado para colaborar en el secuestro y eliminación de aquellos sectores de la sociedad que no estuvieran de acuerdo con ese proceso, el Sindicato de Prensa de Neuquén repudia a los que se valieron de su lugar de trabajadores de prensa para aportar los datos que le pudieron costar la vida a otras personas que practicaban el disenso.

Ese es el caso de Raúl Guglielminetti, quien bajo el disfraz de periodista de LU5 Radio Neuquén se infiltró en las huelgas de El Chocón, en las asambleas universitarias y en las reuniones gremiales para enviar luego al centro clandestino "La Escuelita" y otros lugares de tortura que funcionaron en Neuquén, a representantes gremiales y estudiantes de la región.

En los listados parciales que la Justicia ha dado a conocer figuran fotógrafos y "agentes de reunión", cuyos datos eran gravitantes en las reuniones periódicas de la "comunidad informativa", que bajo ese eufemismo, se juntaban todas las semanas en el Comando o en la oficina del destacamento de Inteligencia para designar los "blancos" a detener, interrogarlos bajo tortura y hacerlos desaparecer por sus ideas.

No queremos que mezclen entre nuestros colegas a quienes, como Pedro Brodi, o Jorge Alberto Berghmans, se presentaban bajo el rol de trabajadores de prensa cuando recibían aportes adicionales por informar al aparato clandestino de la dictadura sobre los vecinos y activistas sociales.

La justicia debe investigar su eventual responsabilidad en la detención y desaparición de las personas, a partir de que sus conductas de vigilancia o de brindar información, justificaron las atrocidades que otros luego concretaron.

Hay que recordar que en el primer tramo del juicio a los represores, José Luis Cáceres de inteligencia de la policía de Río Negro, dio testimonio de que se infiltró en la Universidad Nacional del Comahue para "marcar" a los alumnos díscolos.

Solicitamos asimismo a la Justicia Federal la identificación exacta -con nombres completos, DNI y función- de quienes fueron informantes a sueldo de la dictadura, para evitar confusiones con los homónimos; y, además, la publicación de todos los listados de colaboradores civiles y militares encubiertos cuyo rol fue el de respaldo logístico a la represión en la región.

Hoy tenemos los que pertenecieron a Inteligencia del Ejército, pero también funcionaron en Río Negro y Neuquén otras fuerzas que participaban de esta "comunidad informativa" como Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal y de las policías provinciales, de las cuales pretendemos la misma documentación.

Marcelo Pérez Lizaso

María de los Ángeles Demetrio

Secretario Gremial

Secretaria General

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